Mostrando entradas con la etiqueta sensible. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sensible. Mostrar todas las entradas

martes, 8 de diciembre de 2009

Euphorbia

Ayer salí a buscar algo que colocado en mi casa me contagiara de ese espíritu navideño que en la tele no dejan de informar que ya se encuentra instalado en todo el mundo occidental. Después de recorrer algunas tiendas y después de mirar y toquetear todo tipo de adornos, me surgió la idea de comprar algo que a la vez de recordarme que muy a mi pesar es Navidad, tuviera vida propia, aunque para ello dependiera en algo de mis cuidados. Bingo! Compré una euphorbia, esto es, la flor típica de la Navidad... La florista me comentó lo delicada que resulta para que sobreviva en el interior: no soporta una temperatura más allá de los 22 grados, necesita recibir luz natural aunque, en su justa medida; en cuanto al riego, dos veces por semana, pero eso sí, desde la raíz. Casi nada. A pesar de todo, me decidí. Qué mejor momento para compartir con una de las plantas más sensibles de la jardinería al uso, esta etapa de supervivencia.

Desde ayer, de vez en cuando la observo durante unos minutos, sonrío y la replico: PO-DE-MOS!

sábado, 11 de julio de 2009

Sensible

Mi tercera cita con el tipo de los rizos el domingo pasado, fue quizá la mejor. Más adaptada a las circunstancias y a su forma de hablar y caminar, me sentí más cómoda que en las dos ocasiones anteriores.
Lo que ha venido después, me refiero a la semana, ha sido peor. Bueno, lo de siempre, bajar hasta acabar en el hoyo, en el que creo que caí ayer. Tras una semana muy dura de trabajo, llegaba a casa tremendamente sensible. Sensible porque las cosas no me salen cuando ni como yo quiero que salgan, sensible por la existencia de aspectos de mi vida de los que huyo pero que desgraciadamente me atrapan, sensible porque como siempre, lo que parece que va por buen camino, acaba por estropearse sin ni siquiera contar con mi opinión, sensible porque solo me apetecía dormir y olvidar qué, cómo y quién soy. Y así lo hice. Terminé la semana laboral, uniendo la siesta de por la tarde con la noche del viernes.
Esta mañana, a pesar de la dormida, nada parecía diferente. Sola, he salido a llenarme de la luz del sol. He vuelto con algunas compras y con menos dinero en la cuenta corriente. Algunas llamadas me han hecho recapacitar que hoy, a pesar de todo, es sábado.