No he sido nunca de las que se 'agarran a un clavo ardiendo', por mucho que yo misma me lo haya recomendado. No me gusta. Me suele quemar con tan solo mirarlo. Debe ser que por eso esquivo oportunidades, incluso buenas oportunidades... Porque las veo disfrazadas de 'clavos ardiendo' y eso me incomoda tanto que me hace salir corriendo. Y luego reflexiono y me autocastigo por no haberme sugestionado lo suficiente como para profundizar en lo verdadero y olvidarme de mis primeras impresiones.
Sin embargo, a la semana siguiente ni lo recuerdo. Casi, casi que lo contrario: siento alivio. Justamente esta reacción es la que me dice que no me equivoqué al salir corriendo, por muchos kilómetros que lleve ya hechos.
A mi lo que me gustaría es que al conocer a alguien se abriera un abanico de opciones tipo dvd, en la que pudieras dar al pause durante algunos días, esos que necesitas irremediablemente para decidir si vuelves a cliquear al play o al stop. Es una pena que no sea así, sino que cuando comienzas a conocer a alguien solo hay dos opciones posibles: play o stop. Entonces, si das al primero, muchas veces te topas con la duda, mientras que si optas por el segundo te topas con tu conciencia, que no sé si es peor que un clavo ardiendo...
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sábado, 26 de noviembre de 2011
lunes, 25 de julio de 2011
Impresionada
Absolutamente impresionada de lo vivido el sábado a poco más de 100 kms de Madrid. Cada vez más cerca de los 35 y aunque parezca mentira, nunca había estado en un festival de música. El sábado fue el día y quedé impresionada.
De todo, lo más fabuloso y reseñable: el ambiente. Se respiraba buen rollo. La máxima unía al personal y esa máxima era la música. Grupos que comienzan y que por eso se admiran los unos a los otros. Lo del escenario trascendió rápidamente a todos y cada uno de los que allí nos reunimos. Unos invitaban a otros y recomendaban al siguiente en tocar. Entretanto, un reconocimiento pleno y unánime a los que les enseñan día a día el camino por recorrer, por los que del cartel no suspendió ninguno. Ellos fueron el fin de fiesta y mi primera vez. La primera vez que los disfruté en directo. De pronto, me trasladé al 2006, cuando todo era diferente, al momento en el que en mi coche, me encontraba acompañada por quien me los dio a conocer. Desde entonces, no he dejado de escucharles. Quizá una manera de seguir teniéndolo presente aunque irremediablemente cada vez se encuentre más ausente.
De todo, lo más fabuloso y reseñable: el ambiente. Se respiraba buen rollo. La máxima unía al personal y esa máxima era la música. Grupos que comienzan y que por eso se admiran los unos a los otros. Lo del escenario trascendió rápidamente a todos y cada uno de los que allí nos reunimos. Unos invitaban a otros y recomendaban al siguiente en tocar. Entretanto, un reconocimiento pleno y unánime a los que les enseñan día a día el camino por recorrer, por los que del cartel no suspendió ninguno. Ellos fueron el fin de fiesta y mi primera vez. La primera vez que los disfruté en directo. De pronto, me trasladé al 2006, cuando todo era diferente, al momento en el que en mi coche, me encontraba acompañada por quien me los dio a conocer. Desde entonces, no he dejado de escucharles. Quizá una manera de seguir teniéndolo presente aunque irremediablemente cada vez se encuentre más ausente.
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