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sábado, 26 de noviembre de 2011

Clavos

No he sido nunca de las que se 'agarran a un clavo ardiendo', por mucho que yo misma me lo haya recomendado. No me gusta. Me suele quemar con tan solo mirarlo. Debe ser que por eso esquivo oportunidades, incluso buenas oportunidades... Porque las veo disfrazadas de 'clavos ardiendo' y eso me incomoda tanto que me hace salir corriendo. Y luego reflexiono y me autocastigo por no haberme sugestionado lo suficiente como para profundizar en lo verdadero y olvidarme de mis primeras impresiones.
Sin embargo, a la semana siguiente ni lo recuerdo. Casi, casi que lo contrario: siento alivio. Justamente esta reacción es la que me dice que no me equivoqué al salir corriendo, por muchos kilómetros que lleve ya hechos.
A mi lo que me gustaría es que al conocer a alguien se abriera un abanico de opciones tipo dvd, en la que pudieras dar al pause durante algunos días, esos que necesitas irremediablemente para decidir si vuelves a cliquear al play o al stop. Es una pena que no sea así, sino que cuando comienzas a conocer a alguien solo hay dos opciones posibles: play o stop. Entonces, si das al primero, muchas veces te topas con la duda, mientras que si optas por el segundo te topas con tu conciencia, que no sé si es peor que un clavo ardiendo...

domingo, 14 de febrero de 2010

Resilencia

Esta semana he podido saber que el ser humano tiene una capacidad muy considerable para sobreponerse a las adversidades y que esta capacidad se denomina resilencia. Lo he sabido gracias a las entrevistas que el Dr. Rojas Marcos ha concedido a varios medios de comunicación debido a la publicación de su nuevo libro Superar la adversidad. De nuevo, una demostración más de que todo es por alguna razón. Precisamente varios acontecimientos en los últimos días, me han llevado a dudar sobre la posibilidad de no-recuperación ante la constante (im)presencia de alguién que lo significó todo alguna vez. Sin embargo, la psiquiatría dice que no es posible, que toda adversidad, por muy dramática que sea, puede superarse y que dependerá de condiciones como, entre otras, la autoestima, el afecto de tu alrededor, la flexibilidad y por supuesto el tiempo. He ahí el quid de la cuestión: el tiempo. Este, como todo lo importante en la vida, es indefinido, dependerá de la personalidad de cada uno y de lo arraigadas que a sí mismo note esas condiciones. Acabáramos... ¿cuánto será mi tiempo de recuperación? ¿habré comenzado a practicar la resilencia? ¿en qué terminos? ¿para cuando podré darle a play sin atormentarme?