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domingo, 2 de agosto de 2009

Disposición

Más de lo mismo. Otra noche de sábado pasada, bailada y reída. Nada más. Estuvimos en el sitio de los pétalos de nuevo, aunque esta vez fue peor que la primera: menos gente, menos diversión y por mi parte menos disposición.
Yo creo que he llegado a este estado anodino después de analizarme un millón de veces durante los últimos tiempos. He pasado por distintas etapas de menos a más disposición y de este estado de nuevo a menos. Dentro de exactamente un mes es mi 33 cumpleaños y ya noto por mis venas el miedo a la soledad sentimental. Vuelve la chica del horoscópo más vulnerable, aquella que llevo escondida en lo profundo de mi ser y solo dejo salir tras noches como la de ayer o días como el de hoy, carne de depresión.
No, no lo pienso consentir. Estoy de vacaciones, ni siquiera he agotado el 5 por ciento de ellas. Sí, sí sigo sola, pero puede que como todo tenga una explicación, y que como todo, no la conozca hasta que no llegue el momento. Cada vez que sigo esta vertiente, me late el corazón con fuerza, pues dentro de mi, la chica del horoscópo confía en que lo que sucede, conviene. Además, tiene su deducción, y es la que a ella la conviene: él volverá.

domingo, 19 de julio de 2009

Pétalos

Anoche por fin nos decidimos a conocer el garito situado en Alberto Alcocer, con muchos pétalos. Realmente nos impresionó. Música ochentera, mezclas de infarto y humor en el escenario. Ante todo, original, para los tiempos que corren.
Aunque la media de edad era muy parecida a la mía, dio la casualidad que siguiendo el protocolo de los últimos tiempos, me tocó otro lolito. Ni idea de su edad cronológica, pero pese a que me cueste reconocerlo, pienso que superaba la mía mental. Increíblemente ágil, recortaba cada una de mis ironías de forma inteligente; me servía en bandeja lo que no imaginaba escuchar, a veces, incluso, mis pensamientos tardíos; en sus palabras fueron un constante cóctel de seguridad y humildad; preciso, directo y veloz. Premio!
Por el momento prefiero seguir soñando... No quiero despertar y por eso evité conocer su edad. Ahora, prefiero confiar en que será el tiempo quién me lo enseñará, o no.