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sábado, 19 de marzo de 2011

Angustia

Me ha despertado entre noche un pensamiento de angustia. De repente, he visto mi futuro en mi presente. Hasta tal punto que me he llegado a atragantar. Como si de un presentimiento se tratara, la angustia, o quizá fuera el propio futuro, ha recorrido todo mi cuerpo hasta la garganta. Solamente he logrado relajarme, después de toser en un par de ocasiones. Ni siquiera recuerdo en qué momento me volví a quedar dormida. Lo que sí puedo adivinar es el volumen de esa angustia. Al amanecer el nuevo día, aún me dolía la garganta. Solamente el transcurrir de las horas, me ha hecho recuperar la voz y despegar de mi glotis la angustia sentida por haber sido visitada por ese futuro irremediablemente parecido al presente.
Ahora, cerca de las 18 horas, me alegro de que hoy sea sábado. Hoy, la noche en mi cama está más lejana. No tengo sueño, ni quiero tenerlo. Esta noche prefiero que el presente sea el que visite el futuro.

sábado, 9 de enero de 2010

Cruel

"Te llamo para felicitarte el año nuevo, a pesar del mail tan sumamente cruel que me enviaste". Buahhhhhhh. A-lu-ci-né. El jueves, antes de mi clase de inglés, el popero volvió a la carga. Sin conocer el número desde el que llamaba, descolgué sin ningún tipo de presentimiento. Como es la vida: cuánto más tienes pensada tu reacción, peor te sale. No hubo quién me hiciera pulsar la tecla roja. De repente, mi mano parecía pegada al móvil y este a mi oreja posiblemente, con loctite. Escuché enfadada y reprendí otra vez cruelmente: "Lo peor del mail, no es lo que dice, sino que desde la primera a la última palabra, sigo sintiendo lo mismo". Su explicación poco más que a la fuerza y detrás de mi 'no entiendo tu desaparición': "Mis problemas llegaron a aumentar de una forma preocupante y no quería hacer daño a nadie (interpreto que nadie en este contexto soy yo), por eso me metí en mi burbuja, ahora que estoy mejor, he decidido llamarte". Como dice mi amiga Beck... 'Hala venga vamos....' Mi rabia aumentaba a la misma velocidad que disminuía mi verborrea. Recuerdo que muy seria le dije que a mi se me podía explicar todo, que sabía entender todo y que su comportamiento había hecho que me pareciera un auténtico fraude. Que era autodestructivo consigo mismo y destructivo con lo que tenía a su alrededor. Poco más... un hasta luego cerró una conversación con mucha desilusión y poca convicción. Un hasta luego que dudo sea literal.