Hay semanas que de largas parecen eternas, días que parecen estirarse hasta el infinito y horas que juraría que sobrepasan con mucho los sesenta segundos que siempre nos han vendido. Todo lo anterior se cuadruplica cuando tu presente sin saber por qué empeora.
Me refiero a esas ocasiones en las que tu actitud es la de 'a mi que me registren' mientras que tu mundo es avasallado desde cualquier flanco. Ni tiempo te da a recuperarte, sobre todo, porque hay una continua sensación de hacer las cosas mal sin ser consciente del proceso pero sí y mucho del resultado.
Si hacemos caso a aquello de que 'de todo se aprende', el relax se hace hueco a tanto bloqueo irracional. Eso sí, siempre con el ojo medioabierto por si de nuevo vengan dando no vaya a ser que de nuevo te pille 'con el pie cambiado'.
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domingo, 23 de febrero de 2014
sábado, 12 de junio de 2010
Relax
'Lo que surja, surgirá a su debido tiempo'. Lo dice el director cinematográfico Fernando León, autor de Los lunes al sol o Princesas. Lo dice por su presente, volcado en un trabajo documental sobre Joaquín Sabina. Lo dice para señalar que bajo su punto de vista es mejor no fijarse una meta, menos si esta es temporal. Y estoy de acuerdo. Lo mejor es esperar que la vida te vaya surgiendo, y siempre, a su debido tiempo. Pese a que en alguna ocasión el inmovilismo te desespere, el estancamiento te ahogue y la pasividad te rinda. Ese momento pasará. Mientras tanto... relax. Con calma, todo cambia de color, deja de ser negro para tornarse al menos gris, a un paso si quieres, del blanco. No es tan difícil. Es verdad que tampoco es tan fácil, pero hemos pasado por otros estados: aquel que retrocede, el retrógrado -si hablamos en lenguaje astrológico- el que parece como si tuvieras a alguien a tu espalda sosteniéndote la camisa sin dejarte avanzar. Y te cansas, y cedes, y paras. Pero volverás a caminar. Y en cuanto ese alguien se descuide, te libras de sus garras inmovilistas y echas a correr. Esta vez a tu espalda: el retroceso, el inmovilismo, el estancamiento y la pasividad. Por delante: tu debido tiempo.
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