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domingo, 9 de noviembre de 2014

Preguntas (2)

¿Qué es lo que detiene a alguien para no hacer lo que prometió llevar a cabo? ¿Por qué se dice que se va hacer algo y luego no se hace? ¿Cuál es el mensaje a descifrar cuando esta situación se repite hasta en tres ocasiones seguidas?
Son las preguntas que me rondan la cabeza desde hace casi dos meses. Porque hay comportamientos que no entenderé nunca, porque me cuesta conocer cómo piensa y mucho más cómo actúa el sexo masculino. Pero lo que más me cuesta conocer es el significado que puede haber en algo que no sucede. Quién se ocupa de esta inacción y por qué. Más bien, en el orden inverso: me interesa saber antes el por qué.
Ahí debe estar el quiz de la cuestión, el tantas veces... no te convendrá, el ya te dirá el futuro por qué no pasó, el no te preocupes por lo que no pasa, porque todo tiene un sentido y lo sabrás a su debido tiempo.
¿Cuánto dura ese 'debido' tiempo? ¿Nunca es 'indebido'? ¿Seguro que lo sabré? ¿Cuál es el mensaje a descifrar después de saberlo?
Preguntas, preguntas, siempre preguntas. ¿Para cuando las respuestas?

domingo, 12 de octubre de 2014

Boicoteo

Dos días llevo reflexionando sobre la posibilidad de que de manera inconsciente boicotee nuevas amistades/relaciones que huelo que pueden ir a más.
Siempre he pagado un alto precio por decir la verdad, pero siempre lo he preferido a contar mentiras/mediasverdades.
Las afirmaciones anteriores mezcladas dan como resultado gente que sale y entra por temporadas de mi vida. Cuando la cosa se pone fea, por eso que acabo de decir de contar verdades, salen como si el daño fuera irreparable; sin embargo, el tiempo y el silencio, dos de las medicinas más recomendables en asuntos del corazón, ponen las cosas en su sitio y lo que ayer parecía irreparable, hoy tiene una solución tan fácil como es volver a tocar la misma puerta.
La duda que me queda y que espero resolver esta misma semana es si en el modo viceversa se gestiona de la misma manera.

domingo, 22 de junio de 2014

Ganas

Tengo ganas de que lo que parezca, sea. Ganas de que lo que viene, se quede. Y de que lo que no sirve, ni siquiera llegue.
Tengo ganas de que el tiempo pague mis sacrificios. Ganas de que el silencio se vengue con alegría. Y de que la vida me devuelva, eso mismo, vida.
Tengo ganas de que un día sea el día. Ganas de que las horas sean algo más que minutos estresantes. Y de que un segundo sea el segundo de mi vida.
Tengo ganas de que no me dejen cerrar las puertas. Ganas de que las ventanas se abran solas. Y de que el viento entre con oxígeno nuevo y limpio.
Tengo ganas de que pase lo que tenga que pasar. Ganas de que al pasar fortalezca lo poco o mucho que queda. Y de que lo constante sea lo bueno y sobre todo que lo bueno nunca se vaya.

domingo, 23 de febrero de 2014

Medioabierto

Hay semanas que de largas parecen eternas, días que parecen estirarse hasta el infinito y horas que juraría que sobrepasan con mucho los sesenta segundos que siempre nos han vendido. Todo lo anterior se cuadruplica cuando tu presente sin saber por qué empeora.
Me refiero a esas ocasiones en las que tu actitud es la de 'a mi que me registren' mientras que tu mundo es avasallado desde cualquier flanco. Ni tiempo te da a recuperarte, sobre todo, porque hay una continua sensación de hacer las cosas mal sin ser consciente del proceso pero sí y mucho del resultado.
Si hacemos caso a aquello de que 'de todo se aprende', el relax se hace hueco a tanto bloqueo irracional. Eso sí, siempre con el ojo medioabierto por si de nuevo vengan dando no vaya a ser que de nuevo te pille 'con el pie cambiado'.

sábado, 2 de junio de 2012

Recomponiendo(me)

Otra vez ha tocado volver a recomponerse. Sin culminar la tarea me lanzo a escribir despues de más de dos meses de ausencia... Entretanto una historia más a mis espaldas con un final viejo conocido.
Si tuviera que definir mi vida en ese sentido, la definiría como repetitiva. No por ello, deja de asombrarme. No por ello, deja de sufrirse.
Tiempo es lo que necesito que pase para recomponer(me) del todo. Como herramienta solo sostengo el silencio, a veces, querido y otras muchas, odiado. Como hoja de ruta, estos momentos no tienen precio: sabes cuando subes, pero sobre todo, cuando bajas.
Todo ello, aderazado, por lo visto, por uno de los planetas más oportunos en llegar, debido a su desapego a lo relacional, muy especialmente, a lo sentimental.
La mezcla resulta más que explosiva cuando no dejas de repetirte que lo que sucede, conviene. Entonces ya si que no entiendes nada, ni de lo que sucede ni mucho menos de lo que conviene. Porque digo yo que si no conviene, por qué sucede.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Tiempo

Conforme pasan los días, se acomodan las ideas, los bloqueos se disipan y las buenas intenciones ganan terreno a los prejuicios. Pero ya es tarde. La reacción a tiempo siempre ha sido uno de mis talones de aquiles. Necesito tiempo para poner en orden las ideas, desbloquear salidas y eliminar prejuicios. A lo mejor es simplemente cuestión de unas horas, como me pasó al despertar el sábado, pero las necesito.
El tiempo, tan necesario en muchas otras ocasiones, en esta se convierte en enemigo, porque para cuando yo estoy lista para seguir hacia adelante, no hay posibilidades de hacerlo, pues me salí del camino sin yo quererlo del todo.
Entonces, vuelvo a estar como antes. Como si no hubiera pasado nada. Como si no hubiera conocido a nadie o nadie me hubiera conocido a mi.
Durante el siguiente día, todavía quedan esperanzas. Pero son simplemente eso, esperanzas, porque conforme pasan los días, vuelve a no pasar nada, la señal más evidente de lo que pudo pasar y no pasó porque yo necesité tiempo.

domingo, 10 de abril de 2011

Viviendo

Un viaje y un nuevo nombre han tenido la culpa de mi ausencia durante las dos últimas semanas. Aún así, hoy me ha costado ponerme a ello. Lo he dilatado hasta en dos ocasiones y finalmente me he decidido a escribir unas líneas. Varios encuentros repetidos en este tiempo han conllevado a plantearme la posibilidad de considerar la situación más allá de lo esporádico, por otro lado, muy común en mi vida. Quizá por eso me sienta incómoda al dar una vuelta de tuerca más a lo que tanto me he acostumbrado a soportar. Sin embargo, si hay que preferir, prefiero no considerar, y mucho menos reconsiderar, porque el tiempo siempre es el que dice y decide, por mucho que consideremos y volvamos a reconsiderar. Para qué entonces gastar energías en lo que pasó, pasa y pasará, si tarde o temprano el tiempo juzgará, y siempre para bien. Varios encuentros repetidos en este tiempo quizá serán pasado la semana que viene, o volverán a ser presente para convertirse en duda en el futuro. Mientras tanto, me reitero, mejor no considerar, mejor seguir viviendo.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Fuego

Ha sido una semana gélida. De ese frío intenso que cala hasta lo más profundo del ser. Día tras día. Noche tras noche. En medio de tanto hielo, un poco de fuego, un fuego que comenzó cinco días antes y que intermitentemente se fue avivando conforme pasaban las horas de estos congelados días. Como en todo fuego -controlado, por supuesto-, hay siempre un momento de máxima llamarada que vuelve en pocos segundos a su inicio, mucho más discreto, mucho menos fogoso.
En estos instantes, en los que ni siquiera conozco la consistencia de la fogata, me preocupa si volverá a arder como lo hizo en el momento de la llamarada. O si, por el contrario, tal y como suele sucederme últimamente, conforme pasen los días la llama se consuma hasta su desaparición completa, volviéndose a instalar el frío, ese frío intenso y congelador.
El tiempo, esta vez no el metereológico sino el que dicta las horas y los días, tendrá la respuesta. A él le encomiendo el cuidado del fuego, la vigilancia de su llama, el interés por mantener su calor. Si con todo, decide apagarlo, prometo pensar que será porque tarde o temprano terminaría quemándome.

domingo, 3 de octubre de 2010

(Auto)control

Había una vez una persona que creía poder (auto)controlarlo todo. Era una persona que protegía lo que sentía en todo momento. A la que era difícil de consolar, pero a quien todo el mundo acudía a consolarse. Defendía el silencio como el arma más encomiable y la dignidad como la seña de identidad del ser humano. Sin ella, todo está perdido. Consideraba la lealtad su fiel compañera y el respeto, el marido deseable. La mezcla de ambos ingredientes, podía ser su cena favorita.
Una vez, quiso comprobar hasta donde llegaba su supuesto (auto)control, queriendo llegar más allá de lo que en un inicio se le notificó. Quiso poner a prueba su intuición, como siempre, con paciencia y tiempo, sin prisa, como los buenos guisos, a fuego lento. Y averiguó lo que quería... Y quiso saber más... Y ... en este justo momento se encuentra... en el que la curiosidad lucha con el (auto)control, día sí y día también. Mientras tanto, la lealtad y el respeto la consuelan.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Tiempo

Mal de amores. Y no se cura fácilmente. No existen medicinas. Ni remedios. No se sabe cuándo pasará. Ni siquiera se sabe cuánto duele. Sólo el tiempo lo cura. Mucho tiempo. Porque cuanto mayor ha sido la grandeza de un amor, tanto más largo resulta el sufrimiento cuando éste se acaba. Es como en las matemáticas: se trata de magnitudes directamente proporcionales. Matemática sentimental.

Perdona si te llamo amor
Federico Moccia

Solo el tiempo lo cura, solo el tiempo lo cura, solo el tiempo lo cura, solo el tiempo lo cura, solo el tiempo... Mucho tiempo

domingo, 14 de febrero de 2010

Resilencia

Esta semana he podido saber que el ser humano tiene una capacidad muy considerable para sobreponerse a las adversidades y que esta capacidad se denomina resilencia. Lo he sabido gracias a las entrevistas que el Dr. Rojas Marcos ha concedido a varios medios de comunicación debido a la publicación de su nuevo libro Superar la adversidad. De nuevo, una demostración más de que todo es por alguna razón. Precisamente varios acontecimientos en los últimos días, me han llevado a dudar sobre la posibilidad de no-recuperación ante la constante (im)presencia de alguién que lo significó todo alguna vez. Sin embargo, la psiquiatría dice que no es posible, que toda adversidad, por muy dramática que sea, puede superarse y que dependerá de condiciones como, entre otras, la autoestima, el afecto de tu alrededor, la flexibilidad y por supuesto el tiempo. He ahí el quid de la cuestión: el tiempo. Este, como todo lo importante en la vida, es indefinido, dependerá de la personalidad de cada uno y de lo arraigadas que a sí mismo note esas condiciones. Acabáramos... ¿cuánto será mi tiempo de recuperación? ¿habré comenzado a practicar la resilencia? ¿en qué terminos? ¿para cuando podré darle a play sin atormentarme?

domingo, 29 de noviembre de 2009

Chihuahua

Nunca he creído en las coincidencias. Tampoco en las casualidades, pero sí en las causalidades. Todo pasa por alguna razón. Solo hay que dejar que el tiempo y el silencio hagan su trabajo. Hace mucho que me interesa aquello que tiene que ver con el maltrato a la mujer. Tengo gran sensibilidad con las que comparten mi género pero que por circunstancias de la vida, como pueda ser el lugar de nacimiento, sufren el castigo de ejercer como tal. Es el caso de Chihuahua, Juarez, México. El pasado 5 de noviembre, en la representación de la última obra de Angélica Liddle se hacía especial hicapié a lo que estaba pasando en este lugar. Durante las últimas semanas, cayeron en mis manos artículos que referenciaban los feminicidios llevados a cabo en el mismo lugar. Y para colmo, el 25 de noviembre, España celebraba su día contra la violencia machista. Tres días antes fui a ver Ágora. El círculo se cerró anoche, en la que una amiga de una amiga me presentó a alguién procedente de Chihuahua. No podía salir de mi asombro. Conversando con él, como dicen los mexicanos, pudimos llegar a la conclusión de que no todo es negro y que tampoco es blanco, que existen demasiadas influencias, malas interpretaciones, pocas ganas de entrar 'a saco' en el problema y muchas de que acabe de una vez. Que no hay nada peor que la generalización. Es por otra parte... la vida misma.