Me paso la vida pensando que tal o cual cosa puede repetirse, darme suerte, quitármela, etc. Imagino un cuadrante en el que el presente se formula dependiendo de lo sucedido en el pasado. Si algo ha sucedido de una determinada manera, pienso que volverá a suceder si logro crear las mismas circunstancias que existían en el momento que sucedió. Es de locos. Como si precisamente a mi no me hubieran sorprendido jamás las circunstancias con el pie cambiado...
Pero una es de determinada manera y cambiar a estas alturas parece ser misión imposible. Hasta que esta situación me cansa y entonces rompo con las normas establecidas, suponiendo que eso dará lugar a ser yo la que pille entonces a las circunstancias con el pie cambiado...
Sin embargo, nada llega a pasar. Es así como pienso que hay algo más que domina tanto las circunstancias como los lugares a los que nos llevan nuestros propios pies. Para qué entonces complicarse, hacer y deshacer circunstancias, cambiar o no de pie.
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domingo, 20 de enero de 2013
domingo, 21 de febrero de 2010
Yul
Si en algo coincidimos todas es en saber la suerte que tenemos al tenerla como amiga. Es la auténtica definición de lealtad. Yo siempre la digo que admiro su saber estar, su aguante ante las tormentas, su calma ante las dificultades, su entereza ante los problemas. No posee dobleces, ni tampoco personalidades diferentes. Es una de aquellas personas que ha curtido su profesión. Recuerdo el día que fue a visitarme al trabajo con su niño preferido...Nunca había visto a una persona ofrecer tanto a alguien a cambio de una simple sonrisa. Y esa es su visión del entorno, un entorno donde, por su trabajo, ha pesado aquello que para muchos ignorantes son defectos y para gente como ella, no son más que virtudes a desarrollar con entrega, mucha entrega. Alguien así merece en primer lugar reconocimiento, uno a lo grande y tan incondicional como su corazón. Merece que la quieran, uno de esos hombres de verdad, un superhombre, como vaticina ella. Merece cuánto bueno la va a llegar, porque sí, porque debe ser así. Honesta, familiar, en ocasiones terca, pero siempre comprensiva y risueña. Real como la vida misma. Yul es así, para sí y para vos.
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