sábado, 10 de julio de 2010

Regreso

No he desaparecido. Aunque no fue por falta de ganas. La causante, la misma de siempre: la vida, mejor dicho, la ausencia de la misma. A pesar de que a ella le quedaba poca, su constante abrazo a este mundo una y otra vez, hacía casi imposible imaginar que tarde o temprano iba a perder su particular batalla. Sucedió hace hoy quince días. Los mismos que he querido tomarme para encajar una nueva sorpresa, esta vez, demasiado negativa.
No soporto lo de que la vida sigue, quizá porque es la verdad y porque es lo que menos te apetece que suceda, que siga. Hubiera detenido el mundo el pasado 26 de junio, a las 20 horas. Justo, cuando ella dejó de respirar para siempre. Sin hospitales de por medio, sin médicos, sin ambulancias, sin óxigeno entubado. Estoy segura que nunca imaginó irse de la forma en que se fue: en su casa y en silencio. Por algo prefería el hospital, el ruído de los zuecos de los médicos, las camillas de las mil y una ambulancias que en los últimos doce años la trasladaban casi mensualmente a la unidad geriátrica, la que poco a poco fue constatando el deterioro imparable de sus pulmones.
Ahora solo queda recomponerse. Otra vez. La enésima vez. Porque no queda otra. Porque a pesar de todo, la vida sigue.

sábado, 19 de junio de 2010

Saramago

Esta palabra esperanza, con mayúscula o sin ella, lo mejor que podemos hacer con ella es tacharla de nuestro vocabulario. Solo los exiliados y los desterrados que se han conformado con el destierro y el exilio la pueden usar, a falta de mejor. Les da consuelo y alivio. Los que no se resignan tienen otra parlabra más enérgica: voluntad.

José Saramago, D.E.P.

domingo, 13 de junio de 2010

Intruso

El fin de semana empezó y termina de la misma manera: con risas. El viernes, en la feria del libro, hubo un momento que, en compañía de una Yul suficientemente cargada de bultos, no dejó de ser desternillante: avanzaba creyendo que yo iba a su lado y desde la distancia pude percatarme que estaba hablando sola. La escena fue de lo más hilarante. Imposible de olvidar.
Algo que tampoco sucederá con el episodio surrealista de anoche: un cuarto de hora de conversación desenfrenada con un extraño algo atolondrado hizo sacar de mi, el barrio que quiera o no, llevo dentro. En plena calle y perseguidas por el intruso, aproveché el momento determinado en que se sobrepasó conmigo más allá de los límites divertidos, para comunicarle verbal y físicamente que me sentía acosada y que tal situación podríamos resolverla acudiendo a la policía. Pena fue lo que el pobre desgraciado me dio cuando no paraba de pedirme perdón y me rogaba que le dejara marchar. Por un momento, creí encontrarme en las fiestas de un pueblo en el que uno de sus habitantes al que la novia le ha puesto los cuernos el día anterior con su mejor amigo, intenta por todos los medios, hacerse a la primera forastera con la que se cruza.
Hoy, salida ya de la peli Qué se mueran los feos, no puedo parar de sonreír ante tremenda situación. Y solo recuerdo a una Marty enfurecida y las palabras de una Yul expectante: Maes, si es que no se puede estar tan buena...jajajajajajaja

sábado, 12 de junio de 2010

Relax

'Lo que surja, surgirá a su debido tiempo'. Lo dice el director cinematográfico Fernando León, autor de Los lunes al sol o Princesas. Lo dice por su presente, volcado en un trabajo documental sobre Joaquín Sabina. Lo dice para señalar que bajo su punto de vista es mejor no fijarse una meta, menos si esta es temporal. Y estoy de acuerdo. Lo mejor es esperar que la vida te vaya surgiendo, y siempre, a su debido tiempo. Pese a que en alguna ocasión el inmovilismo te desespere, el estancamiento te ahogue y la pasividad te rinda. Ese momento pasará. Mientras tanto... relax. Con calma, todo cambia de color, deja de ser negro para tornarse al menos gris, a un paso si quieres, del blanco. No es tan difícil. Es verdad que tampoco es tan fácil, pero hemos pasado por otros estados: aquel que retrocede, el retrógrado -si hablamos en lenguaje astrológico- el que parece como si tuvieras a alguien a tu espalda sosteniéndote la camisa sin dejarte avanzar. Y te cansas, y cedes, y paras. Pero volverás a caminar. Y en cuanto ese alguien se descuide, te libras de sus garras inmovilistas y echas a correr. Esta vez a tu espalda: el retroceso, el inmovilismo, el estancamiento y la pasividad. Por delante: tu debido tiempo.

domingo, 6 de junio de 2010

Contrayentes

Todos los días de mi vida. Es la frase que más me impacta cada vez que la escucho cuando asisto a una boda. Todos los días de mi vida. No hay lugar para la excepción ni mucho menos para el arrepentimiento. Son todos los días de mi vida. Es el compromiso vitalicio de la exclusividad de ti para la otra persona y de esa persona para ti. No hay excusas, no hay un "hoy no me apetece seguirte el rollo" porque hoy es uno de esos días de mi vida. No es una frase común, es una auténtica sentencia, eso sí, en vida. Además, es reflexiva porque te la dictas a ti mismo(a). Para corroborarlo están un puñado de testigos que siguen al detalle cada una de tus palabras y se emocionan, aunque haya alguno (en este caso alguna) un tanto díscolo(a), que se pregunta al día siguiente si de verdad tienen que ser obligatoriamente todos los días de tu vida, y lo que es peor, si existe alguien que lo cumpla, si no hay un solo día de tu vida en el que dudas de haber tomado la decisión correcta, si no hay un solo día en el que te imagines con otro(a), e incluso solo(a). No puede haberlo. Es una sentencia. Es algo así como una cadena perpetua, ratificada por un sacerdote. Y que debe ser cumplida por los reos, perdón, los contrayentes.

jueves, 3 de junio de 2010

Aniversario

El domingo pasado hizo un año que comenzó esta aventura. Un año desde que me convirtiera en bloggera propietaria. Quise celebrarlo y para ello pedí ayuda a quien más me animó a lanzarme, la misma persona que escribió mi perfil y ahora me ha diseñado esta preciosidad de cabecera. La misma que autodenominándose pequeña no deja de ser enorme para quienes como yo no dejamos de aprender a su lado. Gracias, muchas gracias, por esto y por lo mucho que me enseñas todos los días.

domingo, 30 de mayo de 2010

Beck

Antes de conocernos no sabíamos que nuestras vidas estaban siendo paralelas. Lo averiguamos en una excursión a la sierra. Desde ese día supe que debía haber sufrido y que irremediablemente sufriría por amor. El destino quiso que ya como amigas, volvieramos a experimentar la similitud de nuestras vidas y mientras yo me veía con el popero, ella se dejó encaprichar por uno de sus amigos. Volvíamos a coincidir. Y también lo hicimos al romper. Tras un concierto de Fangoria, prometimos acabar con aquella situación ni contigo ni sin ti en la que ambas habíamos vuelto a caer. Y lo cumplimos.
Hoy y a pesar de que nuestras vidas ya no son tan paralelas, seguimos en el mismo barco, en el que cuando las olas golpean demasiado fuerte en su camarote, ella busca refugio en el mío.
Beck aún sigue sin ser consciente lo mucho que le recompensaría preferir a ser preferida. Algún día, porque ella sabe hacerlo como nadie, analizará su pasado y examinará su presente, para de nuevo, por enésima vez, ponerse al timón de su vida y dirigirse a puerto, pero no a uno cualquiera sino al que sólo ella prefiera. Y el resto, dejará de importar.