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sábado, 10 de diciembre de 2011

Mercurio

Por lo visto, es culpa de Mercurio. La afluencia de conflictos en esta época del año es culpa de otro planeta. Todavía recuerdo las malas jornadas que pasé el año 2010 por el dichoso Sarturno y ahora resulta que despediremos el 2011 con Mercurio frente a signos como el mio. Los efectos se han dejado notar y mucho durante todo este mes, que apenas comenzamos hace una semana. Conflictos varios y de variados motivos me han tenido y previsiblemente me tendrán, alterada, los próximos días.
Si difícil es encontrarse con el destino cada amanecer, la historia parece complicarse cuando tienes a Mercurio frente a tu signo. Es entonces en el momento que cualquier conflicto puede suceder, de mayor o menor grado, pero conflicto al fin y al cabo.
En esas estábamos esta semana cuando me pregunté que era lo que podía suceder ante tanta discusión a mi alrededor, ante tanta tensión imposible de disimular, ante tanto colapso inmediato e imprevisible. Lejos de la casualidad, los astros siempre tienen la respuesta. Y con su respuesta, llega la calma, al menos, hasta el próximo conflicto.

viernes, 31 de diciembre de 2010

2011

A seis horas de inaugurar un nuevo año. A seis horas de dejar atrás doce meses con muy pocas alegrías y sí alguna que otra pena incuestionable. Concretamente, dos. Por esto, un año, francamente, para olvidar. En su último día, sí puedo afirmar que no fue precisamente un año 10. Por delante doce nuevos meses, cada uno de ellos con su propia interrogación, con su incógnita, con su duda. 365 días con varios deseos que cumplir, pero uno por encima de todos: que se parezca lo menos posible al acabará en breve.
Al año que se va le agradezco únicamente esta sensación de dulce despedida. Nunca antes había deseado tanto que comience uno nuevo.
Al 2011 me encomiendo, a seis horas de inaugurarlo. Comienza la cuenta atrás...