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domingo, 9 de enero de 2011

Puente

Acaba el primer puente del año 2011. Ha sido bastante agitado, con luces y con sombras. Si se cumple aquello que dicen que como comiences el año marcará el desarrollo del mismo, creo que tendré días muy divertidos pero otros angustiosamente solos. Los primeros se parecerán al viernes pasado en Alcalá de Henares, donde Yul, Beck y yo decidimos pasar el día. Sin parar de reir ni un momento, la vuelta a Madrid la pasamos haciendo planes para esa noche, que como era de esperar, también culminamos inventándonos supuestos en los que los hombres que vinieran debieran saber a lo que vienen y no confundirse y por ende, confundirnos.
Sin embargo, los segundos -los días angustiosamente solos- se parecerán al pasado día de Reyes en el que me di cuenta que vivir sola tiene sus inconvenientes. Uno de ellos, el silencio en un día tan especial como el día en que Sus Majestades de Oriente acaban de visitar los hogares españoles. Ahí si que, si me hubieran dado a elegir, me hubiera trasladado a mi infancia cuando me levantaba en casa de mis abuelos, en cuya ventana se amontonaban los regalos que mi hermana y yo no nos descuidábamos én abrir.
Y entre medias... el puente hacia el futuro... semanas con millones de interrogaciones que se irán despejando conforme pasen los días. La primera tendrá lugar mañana... ¿descolgará el teléfono?

lunes, 7 de diciembre de 2009

Puente

Es un lunes diferente. Se me hace raro estar en casa. En pleno puente de diciembre, aunque ya queda lejos el sábado, no podía perder la oportunidad de contar que celebramos el cumple de Nita y Beck. Escogieron la zona de Huertas y la sorpresa mayor nos la dieron ellas, ya que nos regalaron unas plumas charleston para diferenciarnos del resto de lolitas, chicas y pivitas de la zona. Como si no fuera bastante diferencia cada una de nuestras personalidades... Por mi parte, cumplí mi promesa: dos mojitos y sangría durante la cena formaron parte del prólogo de las copas de brugalcola en el garito preferido de ambas. Mi intención fue doblar y doblé. Allí solamente llegamos las cumpleañeras, Yul, Anel y yo. Poco después pero eso sí hasta el final, las presentes fuimos: Beck, Nita y yo. El trío más marchoso solo decidió abandonar la noche cuando se encendían las luces a la vez que se apagaba la music. De camino a casa, Nita me agradecía que me hubiera quedado hasta entonces. Nada que agradecer: 'No eres más libre cuando haces lo que te apetece sino cuando eliges aquello que te hace más persona'. Lo dice Enrique Rojas. Yo solo lo corroboro.