Anoche cerramos temporada y decidimos hacerlo en el lugar donde si las paredes hablasen. El final resultó ser un auténtico déjà vu de nada menos que de cinco años atrás. Los mismos con las mismas en el mismo lugar. Solamente faltaba para cerrar el círculo de auténtica ciencia ficción, Anel. Lo mejor fue cuando mi mismo recordaba en mi presencia que habíamos hablado en otra ocasión. Lo confirmé: me encontraba en uno de los mejores déjà vu de mi vida. En vivo y en directo, ambos conectamos y nos trasladamos al mismo momento. Viví el instante con el que seguro comenzaré el corto que algún día dirigiré.
La noche del viernes también fue mencionable. Una noche de reencuentros, de anécdotas del pasado y de planes de futuro. Nada mejor ni más recomendable para comenzar el período vacacional como cenar con antiguas amistades y reconocer que lo bueno existe y por suerte se encuentra muy próximo a uno.
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domingo, 1 de agosto de 2010
sábado, 24 de abril de 2010
Testigo
El martes pasado tuve la oportunidad de echar la vista atrás, tanto como dieciocho años. Los mismos que aseguré ante un sacerdote, que conozco a Anel. Ser testigo de su boda no solo significa lo que todos tenemos en la cabeza que es la firma tras la asistencia al enlace. Supone contestar a una serie de cuestiones que tienen que ver con los contrayentes. Y la primera fue esa: el tiempo que conocía a la persona que me eligió como testigo. Pues... dieciocho años! La mayoría de edad y subiendo... Qué relación nos unía, cómo nos conocimos, que pienso de su actitud ante la vida, etc... Realmente un perfecto examen, muy adecuado a mi modo de ver, porque tal y como les dije a los futuros esposos al salir, sinceramente no me parece tan mal cuando se adopta por convicción la idea de casarse legal y católicamente. En la vida, para todo lo que tiene que ver con convicción, debería haber, al menos un testigo, alguien que sin pertenecer a tu familia, pudiera responder por tu personalidad, por tu manera de vivir, alguien que te hubiera acompañado en lo bueno y sobre todo, en lo malo, alguien que apueste por ti de todas todas, por muchos años y berrinches que pasen. Alguien que, pase lo que pase, siempre se sienta orgulloso(a) de haber sido tu testigo.
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domingo, 10 de enero de 2010
Anel
Anel se casa. El próximo 5 de junio. Durante la noche de ayer no dejaron de venirme flashes a la cabeza. Anel y yo nos conocimos cuando teníamos apenas 15 años. Fue ella quien me sugirió que nos sentaramos juntas en clase. Ni por un momento me di cuenta que estaba conociendo a una de las personas que más marcaría mi vida. Fue ella quien me enseñó todo lo que sé sobre la amistad, la que me dejó claro que los amores vienen y van, pero que la amistad verdadera es para siempre (forever and never). Yo le presenté al que luego sería su primer novio. Pasamos juntas la selectividad, nuestra primera salida a los bajos de Moncloa, de ahí a las escaleras del Speakease, en Alonso Martinez, de ahí, a Guzman el Bueno (cuantos momentos en Lasal), y de ahí al sitio donde si las paredes hablasen, el sitio donde en mi presencia, conoció al que será, Dios mediante, su marido. Nuestras primeras vacaciones, fueron memorables. Memorable fue también el día que nos dimos cuenta que podíamos intercambiar padres y ni ellos ni nosotras nos percataríamos del cambio...Guauuuuu. Cuántas risas, y cuántas... lágrimas. Todavía recuerdo, aparcadas en un centro comercial, con la idea de comprarnos cuatro trapitos y sin salir en toda la tarde del coche, el llanto que compartimos porque yo no era capaz de encaminar aquella primera relación. Meses después, era ella la que no podía aguantar las lágrimas por quien no la merecía. Ahora, en cambio, si. Él sí la merece. Se merecen....Él posiblemente no lo sepa... pero se casa con mi hermana mayor.
lunes, 7 de diciembre de 2009
Puente
Es un lunes diferente. Se me hace raro estar en casa. En pleno puente de diciembre, aunque ya queda lejos el sábado, no podía perder la oportunidad de contar que celebramos el cumple de Nita y Beck. Escogieron la zona de Huertas y la sorpresa mayor nos la dieron ellas, ya que nos regalaron unas plumas charleston para diferenciarnos del resto de lolitas, chicas y pivitas de la zona. Como si no fuera bastante diferencia cada una de nuestras personalidades... Por mi parte, cumplí mi promesa: dos mojitos y sangría durante la cena formaron parte del prólogo de las copas de brugalcola en el garito preferido de ambas. Mi intención fue doblar y doblé. Allí solamente llegamos las cumpleañeras, Yul, Anel y yo. Poco después pero eso sí hasta el final, las presentes fuimos: Beck, Nita y yo. El trío más marchoso solo decidió abandonar la noche cuando se encendían las luces a la vez que se apagaba la music. De camino a casa, Nita me agradecía que me hubiera quedado hasta entonces. Nada que agradecer: 'No eres más libre cuando haces lo que te apetece sino cuando eliges aquello que te hace más persona'. Lo dice Enrique Rojas. Yo solo lo corroboro.
domingo, 28 de junio de 2009
Snob
El viernes celebramos el cumple de Anel. Después de ver su nueva casa y cenar en un restaurante cercano, nos dirigimos a un garito nuevo por la zona de Quevedo. Ni siquiera pudimos entrar. En la puerta nos pedían 30 euros por cabeza, por algo, era snob, claro. Cuando logramos cerrar la boca y articular palabra, decidimos cambiar de zona. Acabamos en el sitio de house, donde pudimos comprobar una vez más lo mucho que a algunas de nosotras nos entusiasma bailar this music, aunque esto suceda rodeadas de veinteañeros con el guapo subido. Y como a nadie le amarga un dulce, saber que todavía tienes posibilidades de ligarte a un lolito, de momento, te permite engordar tu autoestima.
Tras casi 24 horas en pie, ni siquiera el red bul me mantuvo con las fuerzas suficientes como para ver la luz del día. Las últimas, Beck, Nita y yo plegamos a eso de las cinco. El resto nos había abandonado antes, incluida Anel, a la que vemos entre poco y nada desde que comenzó su vida en pareja. C'è la vita...
Tras casi 24 horas en pie, ni siquiera el red bul me mantuvo con las fuerzas suficientes como para ver la luz del día. Las últimas, Beck, Nita y yo plegamos a eso de las cinco. El resto nos había abandonado antes, incluida Anel, a la que vemos entre poco y nada desde que comenzó su vida en pareja. C'è la vita...
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