365 días esperando este día. Y por fín, llegó. Por delante, un mes variado, la mayor parte de él en otro lugar, con otra gente y en otro idioma. Detrás, meses de madrugones, últimamente imposibles de soportar, y de angustias también variadas.
Desconexión necesaria aunque este año sinceramente, demasiado radical. El momento en el que lo decidí fue uno de los peores del primer semestre del año. De ahí la radicalidad de la decisión.
Sin marcha atrás, prefiero plantearme los veinte días que estaré fuera, muy fuera de mi entorno, como un reto más por cumplir; veremos si a la vuelta, se trata de un reto más, cumplido.
Por desear... comodidad, aprendizaje sin mucho coste intelectual y descanso. Para comprobarlo, no queda otra que ir haciendo la maleta sin olvidarme de colocar entre la ropa, varios kilos de coraje y entre los zapatos, varios gramos de felicidad, y así ir vestida por fuera como me gustaría estar por dentro.
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viernes, 1 de agosto de 2014
sábado, 21 de enero de 2012
Cómputo
Tuve una conversación reveladora a mitad de esta semana. Alguien me dijo que es importante conocer el cómputo de la felicidad a la que debes aspirar. Que supone ser el resultado de la suma de momentos felices de tu vida, al margen de intensidades y de decepciones. Según el punto de vista de mi interlocutor, vivir un momento feliz por muy intenso que sea si supone una consecuencia parecida a la retahíla de siete noches en un mar de lágrimas, no merece la pena. El cómputo da negativo. Sin embargo, vivir un momento feliz en formato lineal con posibilidad de que se prolongue en el tiempo es lo correcto. Computa como válido en su original barómetro happy.
Su perspectiva me convenció hasta el punto de sentirme de nuevo orgullosa de las decisiones tomadas, sobre todo de aquellas en las que el 'no quiero esto' ha pesado durante días como una auténtica losa en mi cabeza. Ese 'no quiero esto' era la única puerta disponible hacia la felicidad que computa. Virar hacia el 'se que no quiero esto pero no me atrevo' hubiera significado la descalificación y por tanto la invalidez para computar en este termómetro vital sobre la felicidad vivida y por qué no decirlo, también merecida.
Su perspectiva me convenció hasta el punto de sentirme de nuevo orgullosa de las decisiones tomadas, sobre todo de aquellas en las que el 'no quiero esto' ha pesado durante días como una auténtica losa en mi cabeza. Ese 'no quiero esto' era la única puerta disponible hacia la felicidad que computa. Virar hacia el 'se que no quiero esto pero no me atrevo' hubiera significado la descalificación y por tanto la invalidez para computar en este termómetro vital sobre la felicidad vivida y por qué no decirlo, también merecida.
domingo, 23 de octubre de 2011
Bienvenido
Bienvenido, Juan, a este siglo XXI. A este mundo globalizado. A este país desordenado. A esta ciudad contaminada. A este entorno ansioso por conocerte.
A partir de ahora, tu tarea será crecer. Lo demás vendrá solo. Tu sonrisa permitirá dormir tranquilos a tus papis y con tu llanto dispararás las alarmas. Entretanto la vida te irá ayudando, con sus rosas y sus espinas, para que nunca olvides que no hay nada demasiado bueno ni tampoco todo lo contrario.
Te enseñarán a enfrentarte a obstáculos, aprenderás que la felicidad se consigue solo a través de la felicidad de los demás. Y que la tristeza y el miedo solo son tropiezos a los que podrás doblegar con actitud positiva. La una y el otro forman parte de la misma moneda en la que hay cabida para la superación.
En los primeros años apenas tendrás la visita de la soledad. Una compañera muy oportuna que suele aparecer cuando se la necesita para continuar creciendo. Incómoda por su extraña presencia pero necesaria para madurar prudentemente.
Pero para entonces, queda mucho... muchos días plenos de felicidad. Porque para eso estás aquí, para esto te encargaron: para ser feliz.
A partir de ahora, tu tarea será crecer. Lo demás vendrá solo. Tu sonrisa permitirá dormir tranquilos a tus papis y con tu llanto dispararás las alarmas. Entretanto la vida te irá ayudando, con sus rosas y sus espinas, para que nunca olvides que no hay nada demasiado bueno ni tampoco todo lo contrario.
Te enseñarán a enfrentarte a obstáculos, aprenderás que la felicidad se consigue solo a través de la felicidad de los demás. Y que la tristeza y el miedo solo son tropiezos a los que podrás doblegar con actitud positiva. La una y el otro forman parte de la misma moneda en la que hay cabida para la superación.
En los primeros años apenas tendrás la visita de la soledad. Una compañera muy oportuna que suele aparecer cuando se la necesita para continuar creciendo. Incómoda por su extraña presencia pero necesaria para madurar prudentemente.
Pero para entonces, queda mucho... muchos días plenos de felicidad. Porque para eso estás aquí, para esto te encargaron: para ser feliz.
sábado, 15 de enero de 2011
Feliz
El lunes pasado accedí a un listado de hasta 60 propuestas para conseguir ser feliz. Yo solo subrayé 24 y todavía no sé por qué. De estas 24 hoy quiero resaltar dos:
1. Alguna decisión es mejor que ninguna decisión
2. Sé honesto contigo mismo.
Tomar una decisión incluye no dar pasos hacia adelante, sobre todo, si ya has dado los suficientes como para que el otro comprenda que esta vez, le toca a él. Si lo hace, existirá reafirmación en un sentido, si no, también, pero en el sentido contrario.
En cuanto a ser honesto con uno mismo es para mi, el principio y el final del ser humano. Sin esta máxima creo que nadie merecería esa definición, me refiero a la de ser humano. No debes mentir, pero menos debes mentirte, sobre todo porque entre otras cosas, no te creerás jamás.
1. Alguna decisión es mejor que ninguna decisión
2. Sé honesto contigo mismo.
Tomar una decisión incluye no dar pasos hacia adelante, sobre todo, si ya has dado los suficientes como para que el otro comprenda que esta vez, le toca a él. Si lo hace, existirá reafirmación en un sentido, si no, también, pero en el sentido contrario.
En cuanto a ser honesto con uno mismo es para mi, el principio y el final del ser humano. Sin esta máxima creo que nadie merecería esa definición, me refiero a la de ser humano. No debes mentir, pero menos debes mentirte, sobre todo porque entre otras cosas, no te creerás jamás.
domingo, 24 de octubre de 2010
Maris(j)e
De esta forma llamaría a Marise, Jara, conocida por todas nosotras desde anoche. Ayer celebramos su cumple. Marise estaba pletórica y como sucede en las mejores ocasiones, en seguida nos sentimos contagiadas. Marise es habitualmente discreta en sus formas. También lo es en su fondo. Profundo a más no poder, pleno de pureza y sensatez. Lo uno y lo otro la llevan siempre por el camino del realismo, de lo objetivo, de lo auténtico, de lo veraz. Y eso justamente es lo que irradia hacia afuera. Lealtad y autenticidad podrían ser sus más importantes virtudes si no tuviera otras muchas con las que no deja de sorprenderte cuanto más la conoces, sin dejarte otra opción que estimarla y desearla la mayor de las felicidades posibles. Una felicidad que ni ella hoy por hoy imagine, que la sorprenda tanto que pueda darse -como tanto suele decir- a la magia, a lo maravillosamente inesperado. Sin posibilidad de pesimismos ni complejos. Por mucho que de vez en cuando parezcan aflorar. Cada vez, doy fe, más ausentes. Porque solo había que mirarse al espejo, pero no como ella solía hacerlo hasta hace un año, sino como ha aprendido a hacerlo ahora, con la mirada limpia de miedos y preocupaciones. Porque cualquier día puede ser el día. Solo hace falta proponerselo.
sábado, 4 de julio de 2009
Hippie
Me encanta pasar la tarde y primera hora de la noche de los domingos en Latina. Su gente, sus terrazas, sus garitos. Genial. No creo que haya otro sitio en nuestro país que refleje más buen rollo que este barrio.
Mientras Nita, Yul y yo esperabamos a que llegara Nemi y Beck en una terracita, vimos pasar algunos famosos y es que incluso ellos, se sienten cómodos en este entorno.
Cuando decidimos cambiar de lugar, en la plaza contigua, un grupo rastafari animaba a los transeúntes. Por enésima vez, me enamoré de un pintas: la camiseta amarilla destacaba el moreno de su piel, conseguido a fuerza de pasar horas y horas en la calle batiendo palmas y fumando porros; el pelo recogido en un moño alto dejaba al descubierto unas facciones perfectas. Todo él, hippie de principio a fin, de vocación y profesión.
Sigo respondiendo a quién me pregunta qué es lo que veo en los hippies, arrastrados y desaliñados para enamorarme al instante. Me fascina su forma tan diferente de pasar por este mundo. La poca importancia que conceden a lo material y la mucha a la felicidad. Es quizá otra de mis frustraciones: comulgar con sus ideas pero no ser capaz de practicarlas. Entonces, no me queda otra que... enamorarme al instante.
Mientras Nita, Yul y yo esperabamos a que llegara Nemi y Beck en una terracita, vimos pasar algunos famosos y es que incluso ellos, se sienten cómodos en este entorno.
Cuando decidimos cambiar de lugar, en la plaza contigua, un grupo rastafari animaba a los transeúntes. Por enésima vez, me enamoré de un pintas: la camiseta amarilla destacaba el moreno de su piel, conseguido a fuerza de pasar horas y horas en la calle batiendo palmas y fumando porros; el pelo recogido en un moño alto dejaba al descubierto unas facciones perfectas. Todo él, hippie de principio a fin, de vocación y profesión.
Sigo respondiendo a quién me pregunta qué es lo que veo en los hippies, arrastrados y desaliñados para enamorarme al instante. Me fascina su forma tan diferente de pasar por este mundo. La poca importancia que conceden a lo material y la mucha a la felicidad. Es quizá otra de mis frustraciones: comulgar con sus ideas pero no ser capaz de practicarlas. Entonces, no me queda otra que... enamorarme al instante.
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