Las noches de los sábados de verano son realmente originales. Conforme avanza el mes de julio, aumenta el espacio en Madrid ya que muchos abandonan la capital en busca de sol y playa. En la ciudad quedamos cada vez menos, lo que parece que facilita el encuentro entre los pocos que quedamos y no siempre bien avenidos.
Marise salía también anoche con nosotras y por eso decidimos enseñarle el lugar del que tanto le hablamos durante el invierno y que se encuentra frente a Retiro. Despues de la primera copa pusimos pie en la calle y ahí empezó lo bueno... Como si de una pesadilla repetitiva se tratase me vi en la fila del sitio donde si las paredes hablasen. Dos minutos escasos después, Marise me avisa que acaba de incorporarse a la fila el mismisimo gaditano. Horror! Siempre lo mismo, en el mismo sitio, a cualquier hora. Tras mi cabreo, decido dar la cara, levantar la cabeza y entrar en el garito. No acaba la historia en este momento, ya que otra vez Marise es quien me advierte que cerca del aire acondicionado se encuentra el tipo de los rizos. No puede ser! Dios los cría... y el sitio donde si las paredes hablasen, los juntan. Otra vez en la calle, surge la ocasión de pasarnos por una de las terrazas más de moda de la capital, allá por Fortuny. Los ojos como platos se nos quedaron a Yul, Marise y a mí misma al ver tanta niña mona, señorito andaluz y guiri desfasados. Sin embargo, las películas de humor nunca acaban tan sosas y aún quedaba la puntilla: a la salida, encontré a uno de los mejores amigos de mi ex (el único reconocido), que a su vez tuvo algo en una noche del 2006 con Yul. Tras los nerviosos saludos típicos de un encuentro tan poco probable y que sucede más o menos cada dos o tres años, decidimos guardar las armas y volver a casa. Menos mal que acababa todo.
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domingo, 26 de julio de 2009
domingo, 14 de junio de 2009
Rizos
Anoche me saqué la espinita que tenía clavada desde el sábado pasado, en el que por culpa del gaditano, hice cambiar de garito a mis amigas. Anoche por fin entramos por enésima vez en aquel donde si las paredes hablasen... De primeras un tanto incómodo, ya que no paraba de entrar gente que te vapuleaba sin intención (o no). El caso es que tras varias vueltas, algunas bajo el mismo eje, nos situamos cerca de las escaleras que suben a la planta superior (evidente, no?). Allí fue donde se me acercó el tipo de los rizos.
Aunque reticente al principio para darle mi número, debido fundamentalmente a la diferencia de edad, la chica del horóscopo, al final se atrevió, pues había leído en el zodíaco que la tercera semana de junio era proclive para el amor. El primer paso ya está dado. Veremos si lo que leí en virgo junio 2009 se cumple. De momento, en doce horas, dos sms.
Continuará???
Aunque reticente al principio para darle mi número, debido fundamentalmente a la diferencia de edad, la chica del horóscopo, al final se atrevió, pues había leído en el zodíaco que la tercera semana de junio era proclive para el amor. El primer paso ya está dado. Veremos si lo que leí en virgo junio 2009 se cumple. De momento, en doce horas, dos sms.
Continuará???
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domingo, 7 de junio de 2009
House
Todavía no habíamos decidido donde ibamos a ir, cuando a mediodía me llamó Marise. Quería que contaramos con ella.
Anoche acabamos en la fila de entrada del sitio en el que si las paredes hablasen... Fue como una aparición: a punto de entrar en el local, oteé el resto de la fila desde mis amigas hasta el final. Allí estaba, como siempre: el gaditano. Áquel con el que comprobé que no podía salir con ningún hombre, por muy buena persona que parezca, que no me atraiga a primera vista.
Tras la típica reunión de equipo y alguna que otra declaración en contra del lugar en el que pensabamos terminar la noche, dimos un giro de 180 grados, bueno, no tanto, ya que optamos por plantarnos en el local de house que se encuentra en José Abascal, solo dos calles más a la izquierda.
En ese momento, me percaté del arrepentimiento que Marise sentía por haberme llamado horas antes para que contaramos con ella.
Para el resto, fue algo distinto en un lugar diferente. Dance, house, timbales, e incluso... mix de 'Colgado'... En dos palabras: Im-presionante.
Anoche acabamos en la fila de entrada del sitio en el que si las paredes hablasen... Fue como una aparición: a punto de entrar en el local, oteé el resto de la fila desde mis amigas hasta el final. Allí estaba, como siempre: el gaditano. Áquel con el que comprobé que no podía salir con ningún hombre, por muy buena persona que parezca, que no me atraiga a primera vista.
Tras la típica reunión de equipo y alguna que otra declaración en contra del lugar en el que pensabamos terminar la noche, dimos un giro de 180 grados, bueno, no tanto, ya que optamos por plantarnos en el local de house que se encuentra en José Abascal, solo dos calles más a la izquierda.
En ese momento, me percaté del arrepentimiento que Marise sentía por haberme llamado horas antes para que contaramos con ella.
Para el resto, fue algo distinto en un lugar diferente. Dance, house, timbales, e incluso... mix de 'Colgado'... En dos palabras: Im-presionante.
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