Reivindico la incoherencia en lo emocional, en donde el corazón pesa más que la razón. En esos momentos, vale ser confusa, desdecirse, contradecirse, etc... Vale ser incoherente. La coherencia se deja para los asuntos racionales, para los días laborables, para cuando no te queda más remedio que pensar modos y maneras de seguir viviendo, a pesar de esta crisis económica que nos tiene sumidos en el más absoluto de los pesimismos.
Para pensar así, debes haber sentido, aunque sea después de habertelo negado millones de veces, deben haberte tocado lo emocional. Y solo cuando eso sucede y te escuchas intentando sin conseguirlo explicar tus actitudes incoherentes, entonces reflexionas y vuolà: no pasa nada. Es la incoherencia que se permite. Y se permite porque no tiene nada que ver con lo racional. Merece un espacio diferente, junto con los sentimientos. En ese lugar, se puede ser contradictorio. Es más, se debe. ¿Por qué? Porque esa actitud será la señal que nos despierte del letargo coherente para vivir otras sensaciones, para abrirse a nuevas experiencias. Por eso, bienvenida sea la incoherencia.
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sábado, 24 de marzo de 2012
sábado, 6 de junio de 2009
Nostalgia
Me equivoqué al pensar que el cambio de mes traería nuevos aires. Esta semana, la primera de junio, ha sido del todo difícil. Desde el lunes fui invadida por una ola de nostalgia parejílica que no hizo otra cosa que aumentar, a medida que pasaban los días. Con Nita lo comenté el jueves y con Beck, ayer mismo. A ellas las dije que me pasaba como en otras ocasiones en las que cualquier cosa que esperas que ocurra y no lo hace, desencadena un fuerte pesimismo cuya consecuencia principal es llegar a la conclusión de que me he equivocado en todo.
Unas veces, digo que es cosa de mi signo del zodiaco (por algo soy la chica del horóscopo -veáse mi perfil-) y otras de mis genes; el caso es que la mayoría de las decisiones que he tomado y sigo tomando, radicalizan mi actitud. Un ejemplo: si se termina una relación sentimental, no cabe el seremos amigos; si te he dicho que no te llamaré, ten por seguro que no lo haré; etc. Para mi, estas actitudes, suponen coherencia; para otros, indican radicalidad. Todo estaría bien si tal como lo expongo, se mantuviera en mi espíritu. Lo peor sucede cuando, aquello que comenzó siendo coherencia, tras pasar por una de estas semanas, acaba convertido en frustración.
Por supuesto, se cumplió mi predicción: la llamada del 1 de junio no se produjo. ¿Otro fracaso? Solo si como dice Alex Rovira, su superación es cosa de inteligentes: 'el ser humano inteligente se repone fácilmente de sus fracasos, el necio no logra reponerse de sus éxitos'.
Unas veces, digo que es cosa de mi signo del zodiaco (por algo soy la chica del horóscopo -veáse mi perfil-) y otras de mis genes; el caso es que la mayoría de las decisiones que he tomado y sigo tomando, radicalizan mi actitud. Un ejemplo: si se termina una relación sentimental, no cabe el seremos amigos; si te he dicho que no te llamaré, ten por seguro que no lo haré; etc. Para mi, estas actitudes, suponen coherencia; para otros, indican radicalidad. Todo estaría bien si tal como lo expongo, se mantuviera en mi espíritu. Lo peor sucede cuando, aquello que comenzó siendo coherencia, tras pasar por una de estas semanas, acaba convertido en frustración.
Por supuesto, se cumplió mi predicción: la llamada del 1 de junio no se produjo. ¿Otro fracaso? Solo si como dice Alex Rovira, su superación es cosa de inteligentes: 'el ser humano inteligente se repone fácilmente de sus fracasos, el necio no logra reponerse de sus éxitos'.
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