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sábado, 2 de junio de 2012

Recomponiendo(me)

Otra vez ha tocado volver a recomponerse. Sin culminar la tarea me lanzo a escribir despues de más de dos meses de ausencia... Entretanto una historia más a mis espaldas con un final viejo conocido.
Si tuviera que definir mi vida en ese sentido, la definiría como repetitiva. No por ello, deja de asombrarme. No por ello, deja de sufrirse.
Tiempo es lo que necesito que pase para recomponer(me) del todo. Como herramienta solo sostengo el silencio, a veces, querido y otras muchas, odiado. Como hoja de ruta, estos momentos no tienen precio: sabes cuando subes, pero sobre todo, cuando bajas.
Todo ello, aderazado, por lo visto, por uno de los planetas más oportunos en llegar, debido a su desapego a lo relacional, muy especialmente, a lo sentimental.
La mezcla resulta más que explosiva cuando no dejas de repetirte que lo que sucede, conviene. Entonces ya si que no entiendes nada, ni de lo que sucede ni mucho menos de lo que conviene. Porque digo yo que si no conviene, por qué sucede.

sábado, 24 de marzo de 2012

Incoherencia

Reivindico la incoherencia en lo emocional, en donde el corazón pesa más que la razón. En esos momentos, vale ser confusa, desdecirse, contradecirse, etc... Vale ser incoherente. La coherencia se deja para los asuntos racionales, para los días laborables, para cuando no te queda más remedio que pensar modos y maneras de seguir viviendo, a pesar de esta crisis económica que nos tiene sumidos en el más absoluto de los pesimismos.
Para pensar así, debes haber sentido, aunque sea después de habertelo negado millones de veces, deben haberte tocado lo emocional. Y solo cuando eso sucede y te escuchas intentando sin conseguirlo explicar tus actitudes incoherentes, entonces reflexionas y vuolà: no pasa nada. Es la incoherencia que se permite. Y se permite porque no tiene nada que ver con lo racional. Merece un espacio diferente, junto con los sentimientos. En ese lugar, se puede ser contradictorio. Es más, se debe. ¿Por qué? Porque esa actitud será la señal que nos despierte del letargo coherente para vivir otras sensaciones, para abrirse a nuevas experiencias. Por eso, bienvenida sea la incoherencia.

sábado, 15 de agosto de 2009

Nervios

Ayer pasó. Casi diez meses después de su último sms, ha vuelto a contactar conmigo. Casi muero. Miles de recuerdos buenos y malos se agolpan en mi cerebro y provocan un nerviosismo tal que tan solo he podido dormir dos horas.
No solo me escribió, también llamó y me informó que volvería hacerlo hoy para vernos, siempre y cuando no se fuera de festival. Muerta, me quedé muerta. Mis nervios volvían a delatar mis sentimientos. No logré y creo que todavía sigo sin lograrlo, pensar con claridad.
Acabo de encender el móvil y deseo que suene cuanto antes. Sin embargo, algo me dice que no pasará, que como otras veces lo único que quiere es tantear, obtener información, limar asperezas, abrir una ventana, aunque ésta por el momento sea tan solo un ventanuco. Ayer lo conseguía. Y eso, muy a mi pesar, creo que le basta.