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sábado, 15 de diciembre de 2012

DíaD

Anoche me dormí pensando en cuáles habían sido los mejores meses de este año. Tengo que reconocer que cada estación me ha hecho un regalo especial y eso es de agradecer. Todas menos el invierno. Quizá porque el frío no se presta a ello. Quizá porque el que será el próximo invierno pueda que sea el que rompa la tradición. Para ese momento, el del inicio de una nueva estación queda una semana... El mismo tiempo que para que según pronósticos ancentrales y tribales sea el fin del mundo, o para que según pronósticos más modernos comience el verdadero cambio de era.
A lo mejor me viene bien cualquiera de las propuestas; a lo peor todo siga igual.
Y es que lo de seguir igual deja de ser una opción. Tiene que haber posibilidad de cambio radical. De regeneración. De cumplimiento de una vez por todas de expectativas. Que dejen de serlo para convertirse en realidades. Esa es mi propuesta para el día D, el día del fin del mundo, del cambio de era, de la despedida del otoño, de la entrada del invierno. DíaD, aquí estoy... esperándote!

domingo, 19 de agosto de 2012

Madrid

Ya de vuelta. Reincorporada de nuevo a Madrid. Disfrutando de días libres y noches alegres. No puedo disimular lo mucho que me gusta pasar tiempo de vacaciones en la ciudad en la que vivo. Lo hago desde hace años. Me reservo tiempo para mi y para ella, para visitar las últimas exposiciones, dar vueltas por el centro, hacer algo que no haya hecho durante todo el año, leer libros atrasados y mirar películas que se quedaron en el tintero allá por el crudo invierno.
A falta de dos semanas para la vuelta completa a la rutina diaria, apuro hasta el extremo las horas que un día creí no poder alcanzar. Eran tiempos difíciles, aquellos en los que solo era consciente del cansancio físico y mental que proyectaba. Por eso necesito estos días en Madrid. Se trata de una reconciliación en toda regla, en la que nos prometemos nuevamente amor eterno, con o sin estrés.

sábado, 26 de marzo de 2011

Marzo

Este mes me ha pesado. No ha sido demasiado duro pero sí que ha sido pesado. Cada semana ha supuesto una carga a llevar, por lo menos hasta la siguiente. Y así han pasado los días. Jornadas con cierta irrelevancia y algo tristes. De nuevo, como si la metereología acompañara mi vida y en estos momentos se encontrara en el mismo preciso punto en el que se encuentra la primavera: sin tener prisa por estallar. Secuestrada por un invierno tedioso, sin ningún interés porque se manifieste en todo su esplendor. Retenida, porque no hay otra opción. Y es que, en este marzo, los días de sol quedaron en simples amagos de primavera, en los que la probable despedida del abrigo queda en eso, en mera ilusión. Y después... no solo con el abrigo basta, pues el secuestrador aparece más fuerte que nunca. Y entonces... te das cuenta que vuelves a necesitar la bufanda y que aquellos rayos de sol que te hicieron sonreír, todavía no serán duraderos. Porque esta es una primavera perezosa, que solo reconocemos aquellos que tanta necesidad tenemos de ella. Tras varios otoños tristes y algunos inviernos gélidos, la estamos esperando, pues sabemos que aunque tarde, siempre llega.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Retirada

Ha sido quizá mi profesión la que me ha llevado a sentir verdadera satisfacción cada vez que tras múltiples pesquisas averiguo lo que busco. Aunque por otro lado también me haya llevado, en ocasiones a sentir, verdadera frustación. Cuando rutinariamente persigues alguna información, como toda rutina de por medio, se transforma en un simple trámite. Y pasan los meses. Sin embargo, él trámite deja de serlo inmediatamente a la misma vez que saltan las alarmas. Cuando lo buscado y lo encontrado choca desafíadamente. Entonces lo encontrado cobra la importancia denegada hasta el momento en favor de la rutina.
Ante lo descubierto de esta manera, mi reacción siempre es la misma: retirada en combate. Al menos, por un tiempo. El suficiente para que se me olvide el vuelco de estómago con el que recibí la frustante novedad. Al menos, esta vez, hasta la primavera, estación en la que todo vuelve a florecer, incluso aquello que el crudo invierno pareció en primera instancia devorar, pero que más tarde dejó que fuera la propia naturaleza la que se encargara de su suerte.

sábado, 20 de marzo de 2010

Primavera

En este preciso instante, acaba de entrar una nueva estación. Y esta vez es la primavera. Cualquiera lo diría, mirando por la ventana. El invierno pareciera que no se quiera marchar nunca. Todavía impone su condición, noche y día, aunque durante esta última semana, ha dejado que ella, la de las flores y la alergia, comience a dar señales de vida. Desde el mes de diciembre, él, el de la nieve y el viento, no ha dejado de estar presente. Horas interminables de invierno que aún no vemos que pueda despedirse hasta el año que viene. Además ha contagiado el ambiente, el frío ha hecho mella en cada uno de nosotros, haciéndonos conscientes de la crisis, en algunos casos económica y en otros personal, con la que hemos tenido que lidiar.
Pero... llega la primavera, el sol, la esperanza... la luz del túnel se divisa por fin.
Ahora solo falta que como el invierno, contagie sin remedio el ambiente económico y sobre todo, personal.