Hay domingos que por unas cosas o por otras es lo que siento. Se dispara cuando los ánimos no son ni mucho menos positivos, sino todo lo contrario. No se trata del vértigo típico que sientes cuando crees que algo va a pasar. Que va. Tiene que ver precisamente con lo contrario: estas casi segura al ciento por ciento que no pasará lo que quieres que pase.
Vértigo a quedarte como estas. Una sensación que últimamente se acumula y que empieza a hacer su aparición tras la noche frustrada de un viernes cualquiera. La noche del sábado no lo mejora y el domingo se transforma en .... vértigo. A una semana anodina, sin ni siquiera la etiqueta de primaveral. Anuncian nubarrones profundos... también en el cielo.
Mostrando entradas con la etiqueta primavera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta primavera. Mostrar todas las entradas
domingo, 28 de abril de 2013
domingo, 15 de mayo de 2011
Recomendación
Tras la crisis alérgica que viví el martes, el cumplimiento de las recomendaciones médicas me han hecho flotar durante toda la semana. Los anteriores cinco días los recuerdo, solo en parte. Se encuentran en medio de una nebulosa, donde las horas y los hechos se confunden con los días y las noches. Es lo que tiene seguir las recomendaciones médicas en plena privamera. Escoger la otra opción, quiero decir, la de no seguirlas, estoy segura que hubiera sido peor, incluso, irrespirable.
Sin terminar de estar bien del todo -por lo visto, eso no será posible hasta que no pase este mes cuya protagonista ineludible es la gramínea-, el cerebro va respondiéndome lento pero seguro y creo que a la misma vez que el resto del cuerpo. Y aunque los ojos continúan pesándome una tonelada, puedo mantenerlos abiertos la mayor parte del día. Lo que me da la esperanza de que de esta tambien sobrevivo. Es lo que tiene irse acostumbrando a sufrir cada cierto tiempo problemas que tienen que ver con los bronquios. Quizá sea su manera de rogarme su atención, de decirme que ellos son los que mandan y que si no los trato como reyes, bloquearán mi respiración. Prefiero pensar que no fuera una amenaza, sino una mera recomendación.
Sin terminar de estar bien del todo -por lo visto, eso no será posible hasta que no pase este mes cuya protagonista ineludible es la gramínea-, el cerebro va respondiéndome lento pero seguro y creo que a la misma vez que el resto del cuerpo. Y aunque los ojos continúan pesándome una tonelada, puedo mantenerlos abiertos la mayor parte del día. Lo que me da la esperanza de que de esta tambien sobrevivo. Es lo que tiene irse acostumbrando a sufrir cada cierto tiempo problemas que tienen que ver con los bronquios. Quizá sea su manera de rogarme su atención, de decirme que ellos son los que mandan y que si no los trato como reyes, bloquearán mi respiración. Prefiero pensar que no fuera una amenaza, sino una mera recomendación.
Etiquetas:
bronquios,
primavera,
recomendación,
respiración
sábado, 26 de marzo de 2011
Marzo
Este mes me ha pesado. No ha sido demasiado duro pero sí que ha sido pesado. Cada semana ha supuesto una carga a llevar, por lo menos hasta la siguiente. Y así han pasado los días. Jornadas con cierta irrelevancia y algo tristes. De nuevo, como si la metereología acompañara mi vida y en estos momentos se encontrara en el mismo preciso punto en el que se encuentra la primavera: sin tener prisa por estallar. Secuestrada por un invierno tedioso, sin ningún interés porque se manifieste en todo su esplendor. Retenida, porque no hay otra opción. Y es que, en este marzo, los días de sol quedaron en simples amagos de primavera, en los que la probable despedida del abrigo queda en eso, en mera ilusión. Y después... no solo con el abrigo basta, pues el secuestrador aparece más fuerte que nunca. Y entonces... te das cuenta que vuelves a necesitar la bufanda y que aquellos rayos de sol que te hicieron sonreír, todavía no serán duraderos. Porque esta es una primavera perezosa, que solo reconocemos aquellos que tanta necesidad tenemos de ella. Tras varios otoños tristes y algunos inviernos gélidos, la estamos esperando, pues sabemos que aunque tarde, siempre llega.
sábado, 18 de diciembre de 2010
Retirada
Ha sido quizá mi profesión la que me ha llevado a sentir verdadera satisfacción cada vez que tras múltiples pesquisas averiguo lo que busco. Aunque por otro lado también me haya llevado, en ocasiones a sentir, verdadera frustación. Cuando rutinariamente persigues alguna información, como toda rutina de por medio, se transforma en un simple trámite. Y pasan los meses. Sin embargo, él trámite deja de serlo inmediatamente a la misma vez que saltan las alarmas. Cuando lo buscado y lo encontrado choca desafíadamente. Entonces lo encontrado cobra la importancia denegada hasta el momento en favor de la rutina.
Ante lo descubierto de esta manera, mi reacción siempre es la misma: retirada en combate. Al menos, por un tiempo. El suficiente para que se me olvide el vuelco de estómago con el que recibí la frustante novedad. Al menos, esta vez, hasta la primavera, estación en la que todo vuelve a florecer, incluso aquello que el crudo invierno pareció en primera instancia devorar, pero que más tarde dejó que fuera la propia naturaleza la que se encargara de su suerte.
Ante lo descubierto de esta manera, mi reacción siempre es la misma: retirada en combate. Al menos, por un tiempo. El suficiente para que se me olvide el vuelco de estómago con el que recibí la frustante novedad. Al menos, esta vez, hasta la primavera, estación en la que todo vuelve a florecer, incluso aquello que el crudo invierno pareció en primera instancia devorar, pero que más tarde dejó que fuera la propia naturaleza la que se encargara de su suerte.
Etiquetas:
frustración,
invierno,
primavera,
retirada,
satisfacción
sábado, 20 de marzo de 2010
Primavera
En este preciso instante, acaba de entrar una nueva estación. Y esta vez es la primavera. Cualquiera lo diría, mirando por la ventana. El invierno pareciera que no se quiera marchar nunca. Todavía impone su condición, noche y día, aunque durante esta última semana, ha dejado que ella, la de las flores y la alergia, comience a dar señales de vida. Desde el mes de diciembre, él, el de la nieve y el viento, no ha dejado de estar presente. Horas interminables de invierno que aún no vemos que pueda despedirse hasta el año que viene. Además ha contagiado el ambiente, el frío ha hecho mella en cada uno de nosotros, haciéndonos conscientes de la crisis, en algunos casos económica y en otros personal, con la que hemos tenido que lidiar.
Pero... llega la primavera, el sol, la esperanza... la luz del túnel se divisa por fin.
Ahora solo falta que como el invierno, contagie sin remedio el ambiente económico y sobre todo, personal.
Pero... llega la primavera, el sol, la esperanza... la luz del túnel se divisa por fin.
Ahora solo falta que como el invierno, contagie sin remedio el ambiente económico y sobre todo, personal.
domingo, 17 de enero de 2010
Hierro
Ahora que vuelve a ser la tarde
de plata y gris, ahora que tengo
ante mis ojos, en mi lengua,
el color, el sabor del tiempo,
ahora, por fin ¡qué dolorosamente,
qué claro y fiel lo veo!
Parece que ando por la tierra,
asistiendo a mi propio entierro...
Pasado, José Hierro
En ti pasé mi primavera,
¡Bien sabe Dios que no te odio!
Pero era horrible aquel paisaje
delante siempre de los ojos;
aquel andar cansinamente
entre los arcos de los pórticos,
el cielo gris, en cuyas fuentes
nos empapábamos de otoño...
A un lugar dónde viví mucho tiempo, José Hierro
....Tras el dolor consigue el alma
su plenitud. Sólo así llega
a reposar en la alegría,
a sentirse total y nueva.
Olas, José Hierro
Llegué por el dolor a la alegría
Supe por el dolor que el alma existe.
Por el dolor, allá en mi reino triste,
un misterioso sol amanecía...
Alegría, José Hierro
de plata y gris, ahora que tengo
ante mis ojos, en mi lengua,
el color, el sabor del tiempo,
ahora, por fin ¡qué dolorosamente,
qué claro y fiel lo veo!
Parece que ando por la tierra,
asistiendo a mi propio entierro...
Pasado, José Hierro
En ti pasé mi primavera,
¡Bien sabe Dios que no te odio!
Pero era horrible aquel paisaje
delante siempre de los ojos;
aquel andar cansinamente
entre los arcos de los pórticos,
el cielo gris, en cuyas fuentes
nos empapábamos de otoño...
A un lugar dónde viví mucho tiempo, José Hierro
....Tras el dolor consigue el alma
su plenitud. Sólo así llega
a reposar en la alegría,
a sentirse total y nueva.
Olas, José Hierro
Llegué por el dolor a la alegría
Supe por el dolor que el alma existe.
Por el dolor, allá en mi reino triste,
un misterioso sol amanecía...
Alegría, José Hierro
Suscribirse a:
Entradas (Atom)