Los cambios que suceden poquito a poco son los que se quedan para siempre. Lo intuyo. Los cambios radicales siempre acaban mal. Lo experimento. Para adaptarse, los peores son los primeros porque en el caso de los segundos ni tiempo te da hacerlo.
A la gente suele ocurrirle lo primero y a mi lo segundo. Me gustaría que alguien me enseñara a no tomar decisiones tan racionales, a no ponerle tanta mente a la vida, a dejar que suceda y a pensar en lo que me viene bien a mi antes que al otro, a las circunstancias y sobre todo a no buscar excusas para decir no antes que un tal vez, a abrir una ventana antes de cerrar la puerta.
No conseguir aprender esto, conlleva la peor de las consecuencias: estar siempre volviendo al mismo lugar, estar instalado en el modo DeVuelta. Un lugar en el que debe ser que me siento cómoda porque cuando estoy a un paso de dejarlo atrás, la razón me autoempuja a volver al lugar que tan solo abandoné por unas horas, unos días, o en el mejor de los casos, unas semanas. Como ahora mismo: Aquí estoy otra vez, DeVuleta.
Mostrando entradas con la etiqueta puerta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta puerta. Mostrar todas las entradas
sábado, 4 de octubre de 2014
domingo, 22 de junio de 2014
Ganas
Tengo ganas de que lo que parezca, sea. Ganas de que lo que viene, se quede. Y de que lo que no sirve, ni siquiera llegue.
Tengo ganas de que el tiempo pague mis sacrificios. Ganas de que el silencio se vengue con alegría. Y de que la vida me devuelva, eso mismo, vida.
Tengo ganas de que un día sea el día. Ganas de que las horas sean algo más que minutos estresantes. Y de que un segundo sea el segundo de mi vida.
Tengo ganas de que no me dejen cerrar las puertas. Ganas de que las ventanas se abran solas. Y de que el viento entre con oxígeno nuevo y limpio.
Tengo ganas de que pase lo que tenga que pasar. Ganas de que al pasar fortalezca lo poco o mucho que queda. Y de que lo constante sea lo bueno y sobre todo que lo bueno nunca se vaya.
Tengo ganas de que el tiempo pague mis sacrificios. Ganas de que el silencio se vengue con alegría. Y de que la vida me devuelva, eso mismo, vida.
Tengo ganas de que un día sea el día. Ganas de que las horas sean algo más que minutos estresantes. Y de que un segundo sea el segundo de mi vida.
Tengo ganas de que no me dejen cerrar las puertas. Ganas de que las ventanas se abran solas. Y de que el viento entre con oxígeno nuevo y limpio.
Tengo ganas de que pase lo que tenga que pasar. Ganas de que al pasar fortalezca lo poco o mucho que queda. Y de que lo constante sea lo bueno y sobre todo que lo bueno nunca se vaya.
domingo, 25 de julio de 2010
Deseo
Vuelvo a corroborar lo malo que es siempre tener expectativas. El cansancio hizo mella anoche en mi cuerpo treintañero. Por mucho que quise disimularlo, fue imposible finalmente reconocer que lo único que me apetecía era dormir ocho horas continuadas sin interrupciones de ningún tipo. Hoy al fin lo he conseguido. El resultado: necesito dormir otras ocho. Estoy cerca de poder llevarlo a cabo, mucho más cuando queda una única semana para el inicio de las vacaciones. Hasta entonces, un último esfuerzo, el sprint final, la llegada a meta, una meta que al menos se vislumbra. Y eso no se si tranquiliza o, por el contrario, estresa. Quiero pensar que en cualquier caso la puerta de la ansiedad y el desengaño de estos meses pasados quedará cerrada a cal y canto. Después, solo espero la apertura de una pequeña ventana madura, constante, coherente y leal. Una ventana a la que acudir cuando en lo que queda de año vuelva a hacer acto de presencia la ansiedad, en la que poder asomarme y me traslade a la calma y seguridad ante los infortunios, sin que eso signifique aburrimiento o mediocridad. Una ventana dispuesta a todo, incluso a que algún día pudiera ser cerrada y por eso en lucha sin cuartel por la persecución de lo contrario.
Es solo un deseo, que plasmo, por si algún día el ángel de mi guarda resulta que también es seguidor de este modesto blog.
Es solo un deseo, que plasmo, por si algún día el ángel de mi guarda resulta que también es seguidor de este modesto blog.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)