Este año, nada está siendo como se esperaba. Tampoco las dos veces que he intentado enmendar mi conducta. La respuesta ha sido la misma: silencio. Pero... ¿para siempre?
Cuando sucede al revés, quiero decir, es a mí con la que contactan para enmendar, siempre lo valoro. Por la valentía de acercarse y el coraje de soportar cualquier respuesta. Incluso el silencio. Por esto de valorarlo, siempre respondo. Aunque me quede rencor, siempre respondo. Por respeto a ese coraje, siempre respondo.
Sin embargo, el respeto, una de las palabras más de moda en estos tiempos que corren, es el que me limpia la conciencia. Sí, yo mereceré el silencio, pero tú, tú ni siquiera tienes respuestas a la medida de mi acercamiento. Revisa tu conciencia, porque ahí suelen estar las respuestas. Cuanto más limpia la tengas, antes las encontrarás.
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domingo, 19 de octubre de 2014
domingo, 12 de octubre de 2014
Boicoteo
Dos días llevo reflexionando sobre la posibilidad de que de manera inconsciente boicotee nuevas amistades/relaciones que huelo que pueden ir a más.
Siempre he pagado un alto precio por decir la verdad, pero siempre lo he preferido a contar mentiras/mediasverdades.
Las afirmaciones anteriores mezcladas dan como resultado gente que sale y entra por temporadas de mi vida. Cuando la cosa se pone fea, por eso que acabo de decir de contar verdades, salen como si el daño fuera irreparable; sin embargo, el tiempo y el silencio, dos de las medicinas más recomendables en asuntos del corazón, ponen las cosas en su sitio y lo que ayer parecía irreparable, hoy tiene una solución tan fácil como es volver a tocar la misma puerta.
La duda que me queda y que espero resolver esta misma semana es si en el modo viceversa se gestiona de la misma manera.
Siempre he pagado un alto precio por decir la verdad, pero siempre lo he preferido a contar mentiras/mediasverdades.
Las afirmaciones anteriores mezcladas dan como resultado gente que sale y entra por temporadas de mi vida. Cuando la cosa se pone fea, por eso que acabo de decir de contar verdades, salen como si el daño fuera irreparable; sin embargo, el tiempo y el silencio, dos de las medicinas más recomendables en asuntos del corazón, ponen las cosas en su sitio y lo que ayer parecía irreparable, hoy tiene una solución tan fácil como es volver a tocar la misma puerta.
La duda que me queda y que espero resolver esta misma semana es si en el modo viceversa se gestiona de la misma manera.
domingo, 22 de junio de 2014
Ganas
Tengo ganas de que lo que parezca, sea. Ganas de que lo que viene, se quede. Y de que lo que no sirve, ni siquiera llegue.
Tengo ganas de que el tiempo pague mis sacrificios. Ganas de que el silencio se vengue con alegría. Y de que la vida me devuelva, eso mismo, vida.
Tengo ganas de que un día sea el día. Ganas de que las horas sean algo más que minutos estresantes. Y de que un segundo sea el segundo de mi vida.
Tengo ganas de que no me dejen cerrar las puertas. Ganas de que las ventanas se abran solas. Y de que el viento entre con oxígeno nuevo y limpio.
Tengo ganas de que pase lo que tenga que pasar. Ganas de que al pasar fortalezca lo poco o mucho que queda. Y de que lo constante sea lo bueno y sobre todo que lo bueno nunca se vaya.
Tengo ganas de que el tiempo pague mis sacrificios. Ganas de que el silencio se vengue con alegría. Y de que la vida me devuelva, eso mismo, vida.
Tengo ganas de que un día sea el día. Ganas de que las horas sean algo más que minutos estresantes. Y de que un segundo sea el segundo de mi vida.
Tengo ganas de que no me dejen cerrar las puertas. Ganas de que las ventanas se abran solas. Y de que el viento entre con oxígeno nuevo y limpio.
Tengo ganas de que pase lo que tenga que pasar. Ganas de que al pasar fortalezca lo poco o mucho que queda. Y de que lo constante sea lo bueno y sobre todo que lo bueno nunca se vaya.
domingo, 28 de julio de 2013
..............................
Difícil ponerse a escribir después de tantas semanas ausente. A las espaldas un familiar menos y una decepción más.
Una semana más que complicada me lanza a vomitar la tristeza palabra por palabra.
Pausa para pensar..................................................
Lo sé. No tengo derecho a quejarme, pero lo hago porque lo que podría ser no acaba de serlo y de eso ya casi han pasado diez meses. Los pasos adelante no terminan de disfrutarse por el temor a que se den en cualquier instante hacia atrás.
Y silencio................................................................
Vuelta a la rutina. Puede que este caso, en este año, en este verano infernal, por primera vez en toda mi vida laboral, sin descanso. Esto sí que me deja sin fuerza...............................................
De frente, otro continente, un viaje de siete días y ocho noches.
A la espalda, lo mismo de siempre, lo que podría ser y no acaba de serlo.
Decepción..........................................................
Una semana más que complicada me lanza a vomitar la tristeza palabra por palabra.
Pausa para pensar..................................................
Lo sé. No tengo derecho a quejarme, pero lo hago porque lo que podría ser no acaba de serlo y de eso ya casi han pasado diez meses. Los pasos adelante no terminan de disfrutarse por el temor a que se den en cualquier instante hacia atrás.
Y silencio................................................................
Vuelta a la rutina. Puede que este caso, en este año, en este verano infernal, por primera vez en toda mi vida laboral, sin descanso. Esto sí que me deja sin fuerza...............................................
De frente, otro continente, un viaje de siete días y ocho noches.
A la espalda, lo mismo de siempre, lo que podría ser y no acaba de serlo.
Decepción..........................................................
sábado, 2 de junio de 2012
Recomponiendo(me)
Otra vez ha tocado volver a recomponerse. Sin culminar la tarea me lanzo a escribir despues de más de dos meses de ausencia... Entretanto una historia más a mis espaldas con un final viejo conocido.
Si tuviera que definir mi vida en ese sentido, la definiría como repetitiva. No por ello, deja de asombrarme. No por ello, deja de sufrirse.
Tiempo es lo que necesito que pase para recomponer(me) del todo. Como herramienta solo sostengo el silencio, a veces, querido y otras muchas, odiado. Como hoja de ruta, estos momentos no tienen precio: sabes cuando subes, pero sobre todo, cuando bajas.
Todo ello, aderazado, por lo visto, por uno de los planetas más oportunos en llegar, debido a su desapego a lo relacional, muy especialmente, a lo sentimental.
La mezcla resulta más que explosiva cuando no dejas de repetirte que lo que sucede, conviene. Entonces ya si que no entiendes nada, ni de lo que sucede ni mucho menos de lo que conviene. Porque digo yo que si no conviene, por qué sucede.
Si tuviera que definir mi vida en ese sentido, la definiría como repetitiva. No por ello, deja de asombrarme. No por ello, deja de sufrirse.
Tiempo es lo que necesito que pase para recomponer(me) del todo. Como herramienta solo sostengo el silencio, a veces, querido y otras muchas, odiado. Como hoja de ruta, estos momentos no tienen precio: sabes cuando subes, pero sobre todo, cuando bajas.
Todo ello, aderazado, por lo visto, por uno de los planetas más oportunos en llegar, debido a su desapego a lo relacional, muy especialmente, a lo sentimental.
La mezcla resulta más que explosiva cuando no dejas de repetirte que lo que sucede, conviene. Entonces ya si que no entiendes nada, ni de lo que sucede ni mucho menos de lo que conviene. Porque digo yo que si no conviene, por qué sucede.
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sábado, 3 de marzo de 2012
Claroscuros
Claroscuros son los momentos en los que cuando todo parecía estar claro, de repente, sin saber el porqué se difumina y pasando rápidamente por el tono grisáceo, el oscuro llega para quedarse.
Los claroscuros son víricos, lo son porque no suelen aparecer una sola vez sino que tras la primera ocasión que tienen, permanecen latentes en el organismo con la idea de hacerse presentes cada vez que pueden o quieren.
La situación entonces deja de ser discutible para ser expuesta unilateralmente utilizando la frialdad y la lejanía a partes iguales. Lo conseguido deja de ser interesante. Lo luchado comienza a hacerse demasiado pesado. La claridad se torna sin más remedio en oscuridad. Y después, lo de siempre... el silencio.
De todo esto, lo más relajante, es que de tantos claroscuros sufridos, una ya tiene el antídoto perfecto, la pócima adecuada para que lo antes posible deje de escocer: unas cuantas nuevas gotitas de ilusión. Cuesten lo que cuesten, sin por supuesto, costar la dignidad.
Los claroscuros son víricos, lo son porque no suelen aparecer una sola vez sino que tras la primera ocasión que tienen, permanecen latentes en el organismo con la idea de hacerse presentes cada vez que pueden o quieren.
La situación entonces deja de ser discutible para ser expuesta unilateralmente utilizando la frialdad y la lejanía a partes iguales. Lo conseguido deja de ser interesante. Lo luchado comienza a hacerse demasiado pesado. La claridad se torna sin más remedio en oscuridad. Y después, lo de siempre... el silencio.
De todo esto, lo más relajante, es que de tantos claroscuros sufridos, una ya tiene el antídoto perfecto, la pócima adecuada para que lo antes posible deje de escocer: unas cuantas nuevas gotitas de ilusión. Cuesten lo que cuesten, sin por supuesto, costar la dignidad.
domingo, 3 de octubre de 2010
(Auto)control
Había una vez una persona que creía poder (auto)controlarlo todo. Era una persona que protegía lo que sentía en todo momento. A la que era difícil de consolar, pero a quien todo el mundo acudía a consolarse. Defendía el silencio como el arma más encomiable y la dignidad como la seña de identidad del ser humano. Sin ella, todo está perdido. Consideraba la lealtad su fiel compañera y el respeto, el marido deseable. La mezcla de ambos ingredientes, podía ser su cena favorita.
Una vez, quiso comprobar hasta donde llegaba su supuesto (auto)control, queriendo llegar más allá de lo que en un inicio se le notificó. Quiso poner a prueba su intuición, como siempre, con paciencia y tiempo, sin prisa, como los buenos guisos, a fuego lento. Y averiguó lo que quería... Y quiso saber más... Y ... en este justo momento se encuentra... en el que la curiosidad lucha con el (auto)control, día sí y día también. Mientras tanto, la lealtad y el respeto la consuelan.
Una vez, quiso comprobar hasta donde llegaba su supuesto (auto)control, queriendo llegar más allá de lo que en un inicio se le notificó. Quiso poner a prueba su intuición, como siempre, con paciencia y tiempo, sin prisa, como los buenos guisos, a fuego lento. Y averiguó lo que quería... Y quiso saber más... Y ... en este justo momento se encuentra... en el que la curiosidad lucha con el (auto)control, día sí y día también. Mientras tanto, la lealtad y el respeto la consuelan.
sábado, 11 de septiembre de 2010
Curso
Han vuelto las no llamadas. Han vuelto las esperas. Ha vuelto el silencio. Ni yo misma acabo de creerme que dos llamadas le hayan parecido suficientes para recapacitar y prefiera retirarse de nuevo. No me termino de acostumbrar. Será porque todavía no he sabido digerir el significado de este tímido acercamiento. O porque prefiero pensar que habrá una tercera en la que podré increparle mi guión. Eso me reconforta pero no me consuela. Además, me recuerda que no he pasado página, que ni siquiera he pasado párrafo. Ha vuelto a doler. Ha vuelto a cargarse los cimientos de mi (re)construcción. ¿Y ahora qué?
Ahora hay que buscar materiales más resistentes, a prueba de huracanes y tsunamis. Es la primera lección de este nuevo curso. Definitivamente, este es el curso que hay que aprobar, sin dejar ninguna materia para septiembre, por muy dura que parezca. No más (re)cuperaciones. No más (re)pescas. No más. Hay que pasar de curso y si es posible con nota. Porque al final es lo que cuenta, es lo que da el pase a la siguiente etapa de tu vida. Una etapa que debe ser superior a la anterior, a imagen y semejanza de la universitaria, en la que el alumno decide por sí mismo los ritmos y sobre todo los tiempos, dejando atrás el pasado académico donde otro los decidían por él.
Ahora hay que buscar materiales más resistentes, a prueba de huracanes y tsunamis. Es la primera lección de este nuevo curso. Definitivamente, este es el curso que hay que aprobar, sin dejar ninguna materia para septiembre, por muy dura que parezca. No más (re)cuperaciones. No más (re)pescas. No más. Hay que pasar de curso y si es posible con nota. Porque al final es lo que cuenta, es lo que da el pase a la siguiente etapa de tu vida. Una etapa que debe ser superior a la anterior, a imagen y semejanza de la universitaria, en la que el alumno decide por sí mismo los ritmos y sobre todo los tiempos, dejando atrás el pasado académico donde otro los decidían por él.
domingo, 29 de noviembre de 2009
Chihuahua
Nunca he creído en las coincidencias. Tampoco en las casualidades, pero sí en las causalidades. Todo pasa por alguna razón. Solo hay que dejar que el tiempo y el silencio hagan su trabajo. Hace mucho que me interesa aquello que tiene que ver con el maltrato a la mujer. Tengo gran sensibilidad con las que comparten mi género pero que por circunstancias de la vida, como pueda ser el lugar de nacimiento, sufren el castigo de ejercer como tal. Es el caso de Chihuahua, Juarez, México. El pasado 5 de noviembre, en la representación de la última obra de Angélica Liddle se hacía especial hicapié a lo que estaba pasando en este lugar. Durante las últimas semanas, cayeron en mis manos artículos que referenciaban los feminicidios llevados a cabo en el mismo lugar. Y para colmo, el 25 de noviembre, España celebraba su día contra la violencia machista. Tres días antes fui a ver Ágora. El círculo se cerró anoche, en la que una amiga de una amiga me presentó a alguién procedente de Chihuahua. No podía salir de mi asombro. Conversando con él, como dicen los mexicanos, pudimos llegar a la conclusión de que no todo es negro y que tampoco es blanco, que existen demasiadas influencias, malas interpretaciones, pocas ganas de entrar 'a saco' en el problema y muchas de que acabe de una vez. Que no hay nada peor que la generalización. Es por otra parte... la vida misma.
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