sábado, 11 de diciembre de 2010

Aplazamiento

Ayer le decía a Beck que no me gustan los parones. Que me preocupan. Que me dan miedo. Por mucho que frenes lentamente, la idea de estar parada mientras el tiempo pasa alrededor, hace que tema una vuelta al punto de partida, donde nada sucedía. Al igual que cuando decides salir a pasear y por culpa de algo ajeno, por ejemplo, la lluvia, debes cambiar de planes y buscar cobijo suele ser siempre lo más acertado. La lluvia pasará, pero tras ella el ambiente es diferente y te piensas muy mucho seguir caminando o por el contrario, volver a casa. Eso es lo que me preocupa: que el aspecto ajeno detenga el devenir normal de los paseos, de las relaciones, de la vida. Porque supone una vuelta de tuerca para sopesar si seguir caminando tras la lluvia en la misma dirección a la planteada al salir de casa, o por el contrario, desandar el camino, por si, entre otras cosas, volviera a llover. Me preocupa, la verdad. Me preocupa porque se tarda demasiado en encontrar un buen sendero, en hacerse con un buen equipamiento deportivo para evitar el dolor de las articulaciones debido a un mal paso, por todo eso, me preocupa siempre que paseo, que llueva. Y el jueves pasado llovió. Llovió justo cuando no tenía que hacerlo. Y entonces, no tuve más remedio que refugiarme de nuevo en mi casa. Y aquí es donde sigo, esperando que lo del jueves se cumpla tal y como me lo plantearon, simplemente como un aplazamiento.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Fuego

Ha sido una semana gélida. De ese frío intenso que cala hasta lo más profundo del ser. Día tras día. Noche tras noche. En medio de tanto hielo, un poco de fuego, un fuego que comenzó cinco días antes y que intermitentemente se fue avivando conforme pasaban las horas de estos congelados días. Como en todo fuego -controlado, por supuesto-, hay siempre un momento de máxima llamarada que vuelve en pocos segundos a su inicio, mucho más discreto, mucho menos fogoso.
En estos instantes, en los que ni siquiera conozco la consistencia de la fogata, me preocupa si volverá a arder como lo hizo en el momento de la llamarada. O si, por el contrario, tal y como suele sucederme últimamente, conforme pasen los días la llama se consuma hasta su desaparición completa, volviéndose a instalar el frío, ese frío intenso y congelador.
El tiempo, esta vez no el metereológico sino el que dicta las horas y los días, tendrá la respuesta. A él le encomiendo el cuidado del fuego, la vigilancia de su llama, el interés por mantener su calor. Si con todo, decide apagarlo, prometo pensar que será porque tarde o temprano terminaría quemándome.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Murcia

Siempre que alguien menciona esta comunidad autónoma me acuerdo de aquel programa anual de televisión dedicado en exclusiva a esta localidad y que ayer me recordaron que se titulaba: Murcia, qué hermosa eres. Casi nada.
Anoche, Yul, Marise y yo coincidimos en el local piscinero con un grupo de murcianos del todo agradables. Algo señoritos de provincias pero con el toque exacto de buenas maneras y saber estar. Gente de esa a la que te encanta conocer en cualquier tipo de noche y en cualquier tipo de lugar. Señoritos, porque entre otras cosas, es evidente que la capital no se merece menos y porque como más tarde fuimos averiguando, esa noche querían terminarla en lugares superpijos, por recomendación debió de ser, médica. La ocasión, por lo tanto, lo merecía, y eso, quieras o no, se contagia. Me encantó que de la manera más natural nos fueramos mezclando, sin forceps, sino todo lo contrario, a modo de parto natural.
Lo mejor, lo de siempre: el subidón de poder encontrar aún, gente a la que vale mucho la pena conocer.... Marise, una vez más, tenía razón.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Mármol

Las 17.19. Y sigue sin gustarme noviembre.
Creo que en esto de tener manía a algunos meses, me entiende muy bien, Nemi, quien odia con toda su alma, agosto. Un año más vuelve a hacerseme un mes interminable, con nada bueno que recordar y sí mucho que olvidar. Es el mes de los peores recuerdos, de las angustias contenidas y de las noches de insomnio.
Y aunque pienso que ya queda menos para agotarse, cada día pareciera una losa de mármol que pese a su frialdad, tuviera que llevar sobre mi cabeza durante sus interminables 24 horas con todos sus minutos y con todos sus segundos. Pocas veces de estos 20 días que llevamos recorridos he podido dejar dicha losa en mi casa. Sin embargo, alguna noche que otra sí he podido descansar de ella durante algunas horas, noches como la del pasado sábado, en la que se quedó reposando en mi mesilla de noche. Poco tardó en volver a posarse sobre mi cabeza. Lo sentí enseguida por la frialdad que recorre siempre a este material y que contagia sin ningún pudor. Será por eso que es tan poco digno de mi afecto.
Las 17.26. Y sigue sin gustarme noviembre

domingo, 14 de noviembre de 2010

Risas

Sinceramente me encanta conocer gente nueva. Creo que por eso, aún cerquita de los 35 sigo saliendo los fines de semana como si continuara en los 25. Es como si me hubiera plantado en esa edad forever. Anoche la historia estuvo muy divertida. Visitamos el local en el que trabaja desde hace años una amiga de Yul y aunque ni la zona, ni el ambiente, ni la música era de nuestro estilo, el simple hecho de cambiar de aires, personalmente me sedujo. Me imagino de vez en cuando en el lugar de los hechos y no tengo otra manera de salir de la ensoñación que riéndome. Hace un rato hablaba con Yul sobre la poca importancia que damos a reírnos durante toda una noche. Es común en nosotras frivolizar sobre aquello que noche tras noche no suele sucedernos, sin embargo, muy pocas veces nos detenemos en pensar la energía positiva que recargamos las veces en las que nos juntamos, estemos en un sitio afín o no a nuestros gustos y maneras de ser. Muy habitualmente, el tiempo pasa volando, además ese tiempo, el del reloj deja de importar hasta el día siguiente, en el que levantarse con una sonrisa no deja de ser un hecho de lo más gratificante, aunque no solamos apreciarlo. Vaya por delante este post como homenaje a cada una de esas noches en las que sin pasar nada no dejamos ni un momento que la risa deje de ser el hilo conductor y conector de nuestros encuentros.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Pereza

Hoy estoy perezosa. Creo que fue por la noche de ayer. Es por esto, por lo que hace mucho que decidí salir un único día del fin de semana. El cansancio tras una noche de viernes pletórica dio lugar a lo de siempre: un sábado resacoso y perezoso. Con sueño pero con el ánimo en primera fila, Yul, Beck y yo nos dejamos llevar al lugar en el que solemos pasar la Nochevieja. Allí, siempre me ocurre lo mismo, no me mimetizo en absoluto con el entorno. Fue, en comparación con el viernes, el día y la noche (o viceversa, en este caso). Sucede allí, que todo es perfecto, menos la fusión de nosotras con el entorno. Y es que, casi siempre no pasa nada. Las noches allí se convierten en anodinas. Y por momentos, contradictorias: en edad, sensaciones y culturas. Un mundo global, casi al mismo nivel que la ONU, como dice Yul, pero diferente a nuestros gustos. Por eso me va bien ir cuando estoy perezosa, porque no me cuesta volver pronto a casa, con el ánimo al mismo nivel que cuando salí de ella. Me alegro que Madrid tenga sitios de noche en los que se pueda cometer los siete pecados capitales, también el de la pereza.

sábado, 6 de noviembre de 2010

AlmasGemelas

También habrás comprobado con cierta extrañeza que tus 'almas gemelas', aquellas personas que piensan, sienten y ven la vida de una forma muy similar a la tuya, no proceden de tu entorno familiar, no comparten contigo un solo gen y, además, se han criado en entornos, e incluso culturas, totalmente diferentes a la tuya.

Este texto previo acabo de leerlo en el blog de José Cabrera. Estoy totalmente de acuerdo con esta afirmación. Quizá hoy más que nunca. E incluso, añadiría, que en ocasiones, se trata de personas muy ajenas, con las que ni siquiera has cruzado una sola palabra. No hace falta, si has tenido el suficiente tiempo como para observar sus actitudes ante los demás. No obstante, gracias a las oportunidades que solo a veces te da la vida, puedes acabar conociéndolas. No siempre es aconsejable, aunque sí recomendable. Con las 'almas gemelas' no te planteas una relación más allá del propio conocimiento de su existencia, que por otro lado te sirve para corroborar que gracias a esta, me refiero a su existencia, tú te sientes menos raro, menos diferente que el resto. Las 'almas gemelas' te reconfortan en tu personalidad, te la refuerzan, y además, te sirven como espejo interior. Así se comportan, así me comporto, así son percibidas, así me perciben. Así son, así soy. Jamás las busques, pero nunca dudes de que puedan existir. Cuando encuentres a una, bastará con saber que continúa en el mismo lugar en el que la encontraste. Con eso, bastará.