sábado, 21 de noviembre de 2009

Ellas

Anoche releí mi última entrada y supe de verdad cuanto necesitaba hacer lo que ayer hice. En quince malditos días fecundé, gesté y parí un mail en el que por fin pude vomitar todo el dolor que crecía sin parar dentro de mi. Antes de pulsar a enviar, ni siquiera pude evitar un último suspiro que inició su viaje junto con las 54 líneas más crueles de escribir y más meláncolicas de leer que he redactado en mis últimos tiempos. Si algo deseo con todas mis fuerzas es que cuando él las lea, se le escape también un suspiro y que sea en su intimidad donde al menos esos impulsos de aire y llanto concentrado se mezclen y permanezcan por siempre en los poros de su piel. Solo es un deseo, pero igual que deseé en su día que volviera y sucedió, ¿por qué no voy a intentarlo de nuevo?
También anoche, la primera noche de duelo, eso si, sin el cuerpo presente, me acompañaron las leales, aquellas que estaban eran las que yo quería que estuvieran. Reímos, lloramos, leímos, bebimos y nos acompañamos. Tanta emoción me impidió dormir en condiciones. No importa. Nada importa si ellas están conmigo hasta ahora fisica, telefonica y psicológicamente, a partir de ahora, lo sé, también virtualmente. Un beso para Nita, Marise, Yul, Beck y Nemi. Os quiero.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Incertidumbre

Yo creo que el peor estado de ánimo es la incertidumbre. No saber es peor que saber. Es para mi el peor de los maltratos psicológicos que he conocido. Levantarte y acostarte y volverte a levantar y volverte a acostar sin tener noticias es para volverse loca. No tener la certeza de qué es lo que ha pasado por su mente para decidir no hablar conmigo, para no volver a seleccionar mi nombre en su móvil y dar a la tecla verde, es condenarme sin pasar por ningún tribunal. Es concentrar el veneno que pueda tener en mi alma, de forma que no puedo imaginarme el momento de poder expulsarlo, de contaminar la suya, de removerle las entrañas, de que no se le vuelva a ocurrir en el resto que le quede de vida, aunque necesite estar a mi lado, contactar conmigo. Estoy de acuerdo con Fangoria cuando dice que un final siempre impresiona más. Necesito ese final, el the end de los filmes, el se acabó de María Jiménez. Para caer definitivamente, para hundirme en el lodo y rebozarme en la mierda, para llorar hasta hartarme, para culparme por haberle dado una segunda oportunidad, para volver al infierno del que tanto me costó salir, para cerrar la puerta y quedarme dentro de mi. Pero también para respirar, para resucitar, para ponerme otra vez 'a la venta', para volver a cuidar de mi, para no esperar noticias, para volver a ser yo. Para que... mi mundo sea otro.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Nerviosa

Estoy sin ADSL. Es por esto por lo que acudo aquí a aportar novedades de tarde en tarde. Es lo que tiene de colateral lo de irse de casa. La emancipación cuesta, por lo menos, un tiempo de desconexión virtual.
He pasado una semana muy nerviosa. Con mucha gana de explotar. Sigo (o no) con mi historia con el popero segunda parte. La última fue a raíz del finde anterior, en el que se negó a hablar conmigo disculpándose ante la posibilidad de pagar sus ‘movidas’ conmigo. La consecuencia de aquella decisión, sigo pagándola hoy. El miércoles pude saber que sus ‘movidas’ eran fruto de los asuntos que aún mantiene con su ex (quiero pensar que el término asuntos conlleve solamente lo material). El caso es que me he tomado este, me refiero a este finde, como decisorio, ya que decliné su invitación a acudir a una fiesta que él mismo organizaba porque ella también estaría. En el fondo, quise saber hasta que punto puede o no puede pasar algo entre ellos. En el fondo, desearía que no hubiera pasado nada, a excepción de que me echara de menos. Lo uno y lo otro, aún está por ver. Espero que la agonía no dure demasiado. Acabo de llamarlo y no responde…

sábado, 24 de octubre de 2009

Cuñadas

De verdad que anoche no me apetecía salir. Quedamos para comprar el regalo de Marise por la tarde y me convencieron para asistir a la fiesta que daba una cadena de gimnasios en el hotel de colores. Y allí me las encontré. Las hermanas de mi ex me persiguieron hasta que se cercioraron que era yo. Se quedaron con nosotras toda la noche y mentiría si no dijera que me hizo mucha ilusión volver a verlas. Algo desanimadas en cuanto a hombres, las vi igual que siempre, una más dicharachera que la otra, pero las dos reconocieron que me habían echado mucho de menos.
Sin embargo, ahora yo estoy en otra guerra... y esta es de las chungas. Ayer decidí llamarle y reconocer que el miércoles me sobrepasé en las formas. Admitido por parte de ambos, me dijo que no había problema, todo olvidado, entonces?. Pues no. Yo estoy más liada que nunca: su ex, su nuevo amigo que resulta ser el hermano de su ex, su ahora te demuestro lo que vales para mi, ahora paso de ti y ni te llamo... Por momentos, me parece que estoy en el buen camino, por momentos, le cruzaría la cara si lo tuviera delante. Un auténtico lio. Si por lo menos, no hubiera sentimientos de por medio, seguro me atrevería a ponerle las cosas claritas de una vez por todas.

lunes, 19 de octubre de 2009

Lloré

Al mismo tiempo que cruzaba la puerta de mi casa, por fin rompí a llorar. La emoción contenida durante horas, explotó en forma de lágrimas cuando todo acabó. El sábado se casaba mi única hermana. Acabo de hablar con ella y aunque no deja de mantener el mismo vínculo sanguíneo conmigo que el viernes, hoy es una mujer casada. Todo fue como esperábamos: la familia nos acompañó desde primera hora de la mañana y no dejó de hacerlo hasta el amanecer del domingo; los novios dejaron de serlo para convertirse en marido y mujer; en pleno octubre el verano pareció que instalarse y por todo el día… tuvimos sol y calor.

Y ahora… pues la vida sigue… para ellos y menos mal que también para el resto.

sábado, 10 de octubre de 2009

Pero

Quise probarle de nuevo. Elegí lugar y evento. Antes de reservar, se lo propuse por sms. Tardó varias horas en contestar, pero para también mi asombro, me confirmó la quedada. Incluso se ofreció venir a buscarme a mi casa. Sigo fascinada. Puntual me recogió y vimos el espectáculo.
Dicen que siempre hay un 'pero'. Esta vez también lo hubo. Tras la velada, se negó a subir a mi casa. Debo confesar que me sentí rechazada y un poco decepcionada. Sola, encima de mi cama encendía y apagaba la luz sin saber ni lo que estaba haciendo. No me apeteció ponerme el pijama, ni siquiera, lavarme los dientes. No me salían las lágrimas pero quería llorar: cómo no me había callado el ofrecimiento, me tenía que haber cosido la maldita bocaza. Encendía y apagaba. Encendía y apagaba. Encendía y... sonó un sms. Contundente, me decía que le había encantado la noche y que yo seguía pareciéndole muy, muy grande. ¿Grande?¿Muy, muy grande?¿No había otro halago? Tanta pregunta me sumió en una ensoñación particular, que otro día contaré.
Nemi, tras contarle mi historia, ha intentado animarme: 'yo creo que todo era estrategia, quería demostrarte que no siempre iba a quedar como antes, para sexo, no te rayes, está diciéndote con hechos que ha cambiado'. No sé por qué, pero no me lo creo.
Menos mal que esta noche tengo la intención de convertir mi sangre en alcohol. My sister se despide de su soltería. Mañana puede ser que vea las cosas de modo diferente, lo que es seguro es que las veré con resaca.

lunes, 5 de octubre de 2009

Peligro

Volvimos a quedar el viernes. En mi casa. Quise jugar en mi campo para estar cómoda y poder soltar mi discurso de mujer herida. No me dio tiempo. Bajo mi asombro, él vertió una palabra tras otra. Vomitó su sentido parecer. Jamás le había escuchado hablar tanto y tan seguido sobre mi y él: cuando estuvo conmigo lo tenía todo. Me faltaba el aire, me sobraban los platos, las copas y el pescado al horno. Solo quise escucharle y repetirme una y otra vez que me lo estaba diciendo a mi. Habían pasado casi tres años y me agradecía, en mi casa, que nunca le hubiera fallado, que siempre hubiera sido la misma persona, la de verdad, la que hablaba con el corazón. Le devolví sus halagos en forma de veneno. La chica del horóscopo no cambia sus planes. Comenzaba la función y esta vez salía al escenario la mujer herida, despreciada y utilizada. El drama subía de intensidad. Tanto que él, popero en cuerpo y alma, terminó llorando... Mi rostro era puro hielo. No supe reaccionar. Abrí un paquete de clinex y me levanté para secarle las lágrimas. Dulcifique la situación con una broma y un beso. El resto... lo que siguió...lo imaginable... lo suficiente para considerarme de nuevo... en zona de peligro.