Como si de una premonición se tratara, el anterior post anunciaba el posible precio a pagar ante el último riesgo corrido. Pues bien, en esa etapa nos encontramos.
No por anunciado, ni siquiera por esperado, está siendo menos doloroso. Todo lo contrario. La culpa no deja de hacer de las suyas preguntándome si debí pararlo antes de dejar que sucediera, si debí actuar de la manera contraria a la que lo hice y sobre todo por qué vuelve a repetirse una y otra vez la misma historia breve en mi vida.
Harta de escuchar la cantinela de siempre con el estribillo pegadizo 'todo pasa por algo', cuando no queda más remedio que estallar, hay que dejarse llevar y hacerlo, aunque pille en plena Semana Santa.
Hoy acaba, me refiero a la Semana Santa. A lo otro, por la experiencia que sin yo quererlo me persigue, le queda mucho por llorar.
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domingo, 20 de abril de 2014
domingo, 10 de noviembre de 2013
Remedios
"Suelo no desear muy fuerte los deseos, aunque tengo deseos". Esta frase la escuchaba esta mañana en boca de Álvaro Pombo y me hacía pensar en que esa sea quizá la fórmula para no sentir tanta ansiedad cuando no llega lo que deseas: desearlo con mayor debilidad, con más flojera, con menos interés. Todo para que la decepción sea amortiguada antes del golpe que la espera.
No dejo de buscar remedios útiles ante el paso del tiempo en silencio. Dejé de buscar respuestas porque me llevaban a encrucijadas difíciles de superar y porque el dolor era inaguantable. Ahora quiero remedios. Me es igual si son caseros, alternativos o químicos. Lo que necesito es que funcionen.
Este va a ser el primero que pruebe: continuar deseando deseos pero hacerlo con menor intensidad. Probaré si funciona y si es así, lo recomendaré. Palabra que lo haré.
No dejo de buscar remedios útiles ante el paso del tiempo en silencio. Dejé de buscar respuestas porque me llevaban a encrucijadas difíciles de superar y porque el dolor era inaguantable. Ahora quiero remedios. Me es igual si son caseros, alternativos o químicos. Lo que necesito es que funcionen.
Este va a ser el primero que pruebe: continuar deseando deseos pero hacerlo con menor intensidad. Probaré si funciona y si es así, lo recomendaré. Palabra que lo haré.
domingo, 13 de octubre de 2013
Callejón
Dicen que cuando mirando hacia todos los lados, sigues sin ver la salida, debes dejar de buscar y poner las decisiones en manos del destino.
Sucede cuando ante varias posibilidades, tu mente fabrica varias soluciones pero cuando llega la hora de la verdad, nada se cumple, a excepción de aquello de lo que huías.... la incertidumbre.
Y entonces toca lo de siempre... esperar. Esta vez, en un callejón con una única salida, precisamente la que vislumbraste cuando hace un año te embarcabas en algo que sabías que acabaría como está a punto de hacerlo.
Mientras tanto, el alma se rompe, pero siempre de manera silenciosa, por eso, utiliza al cuerpo para que dé las señales oportunas: primero, sufre el estómago, porque se niega a digerir, después los mismísimos ovarios te recuerdan que una nueva decepción ya es imparable y por último, la garganta, dolor provocado por el miedo a decir lo que piensas, cada vez que consideraste que debías haberlo hecho, pero no lo hiciste. Callar fue el principio del fin. Un fin que se acerca. Un dolor que acecha sin detenerse a escuchar.
Sucede cuando ante varias posibilidades, tu mente fabrica varias soluciones pero cuando llega la hora de la verdad, nada se cumple, a excepción de aquello de lo que huías.... la incertidumbre.
Y entonces toca lo de siempre... esperar. Esta vez, en un callejón con una única salida, precisamente la que vislumbraste cuando hace un año te embarcabas en algo que sabías que acabaría como está a punto de hacerlo.
Mientras tanto, el alma se rompe, pero siempre de manera silenciosa, por eso, utiliza al cuerpo para que dé las señales oportunas: primero, sufre el estómago, porque se niega a digerir, después los mismísimos ovarios te recuerdan que una nueva decepción ya es imparable y por último, la garganta, dolor provocado por el miedo a decir lo que piensas, cada vez que consideraste que debías haberlo hecho, pero no lo hiciste. Callar fue el principio del fin. Un fin que se acerca. Un dolor que acecha sin detenerse a escuchar.
domingo, 3 de febrero de 2013
Cabreo
No me había pasado nunca que después de una conversación de menos de veinte minutos con un tipo desconocido me cabreara hasta el punto de durarme todo el fin de semana.
Es lo que tiene pensar que quien nada puede hacer porque un 'hasta que la muerte os separe' se lo impide, se lance al ruedo sin ningún escrúpulo. La sola idea de ponerme en el lugar de la otra parte, me hace sentir dolor. Quizá por eso jamás logre estar en el otro lado... Me ha todado vivir en esta parte para darme cuenta de que lo que, a lo mejor añoro, no es para tanto. Todo depende de con quien merezcas estar y cómo merezcas estar.
Sí que puede entonces tener sentido aquella frase que escuché una vez que decía que solo viene el amor que creemos ser capaces de merecer. Duele leerlo, duele escribirlo, pero más duele asumirlo. Prometo hacerlo.
Es lo que tiene pensar que quien nada puede hacer porque un 'hasta que la muerte os separe' se lo impide, se lance al ruedo sin ningún escrúpulo. La sola idea de ponerme en el lugar de la otra parte, me hace sentir dolor. Quizá por eso jamás logre estar en el otro lado... Me ha todado vivir en esta parte para darme cuenta de que lo que, a lo mejor añoro, no es para tanto. Todo depende de con quien merezcas estar y cómo merezcas estar.
Sí que puede entonces tener sentido aquella frase que escuché una vez que decía que solo viene el amor que creemos ser capaces de merecer. Duele leerlo, duele escribirlo, pero más duele asumirlo. Prometo hacerlo.
sábado, 20 de agosto de 2011
Madrid
Esta semana ha sido la semana paréntesis. El lunes quiero volver a estar tumbada al sol, vuelta y vuelta, esta vez toca compartirlo con la family.
Entre los dos iconos que abren y cierran el paréntesis común, tan solo una palabra: cura. Y no me refiero, que podría, a la cantidad de sacerdotes que se encuentran estos días en Madrid, debido a la visita del Papa a la capital de España, sino a la cura de mi uña del pie. Lo único malo de mis vacaciones al extranjero fue la rebelión de una de las maletas por no querer abandonar Grecia. Acabó luchando con mi dedo gordo del pie izquierdo. Daños colaterales: amputación de su uña. Siete días despues de mi pseudo visita al quirófano, me he dado cuenta de lo necesario que resulta ser la extirpación de todo aquello que por uno u otro motivo, malcrece y por ende, malvive con el resto de tu cuerpo. A partir de ese momento, mi dedo se ha sentido liberado, es verdad que ha necesitado convivir con el dolor de la ausencia y con la angustia de la cicatriz, pero se siente liberado. Y lo demuestra curándose a marchas forzadas y demostrando que tal y como le pasa a su dueña sobrevivir a extirpaciones varias es el mejor de los caminos para madurar, con dolor, con angustia, necesarias, eso si, para cicatrizar y preparar al fin y al cabo la piel para el nacimiento de una nueva experiencia.
Entre los dos iconos que abren y cierran el paréntesis común, tan solo una palabra: cura. Y no me refiero, que podría, a la cantidad de sacerdotes que se encuentran estos días en Madrid, debido a la visita del Papa a la capital de España, sino a la cura de mi uña del pie. Lo único malo de mis vacaciones al extranjero fue la rebelión de una de las maletas por no querer abandonar Grecia. Acabó luchando con mi dedo gordo del pie izquierdo. Daños colaterales: amputación de su uña. Siete días despues de mi pseudo visita al quirófano, me he dado cuenta de lo necesario que resulta ser la extirpación de todo aquello que por uno u otro motivo, malcrece y por ende, malvive con el resto de tu cuerpo. A partir de ese momento, mi dedo se ha sentido liberado, es verdad que ha necesitado convivir con el dolor de la ausencia y con la angustia de la cicatriz, pero se siente liberado. Y lo demuestra curándose a marchas forzadas y demostrando que tal y como le pasa a su dueña sobrevivir a extirpaciones varias es el mejor de los caminos para madurar, con dolor, con angustia, necesarias, eso si, para cicatrizar y preparar al fin y al cabo la piel para el nacimiento de una nueva experiencia.
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sábado, 30 de octubre de 2010
Oscuridad
El próximo viernes hará un año exacto que lo ví por última vez. Después, silencio. Silencio solamente roto en dos ocasiones, la última hace apenas dos meses. Entre medias, demasiadas preguntas y ninguna respuesta. Y... dolor. Por no conocer el porqué de su ausencia, de sus paréntesis con multitud de puntos suspensivos desde una llamada a otra. Pero sobre todo, dolor por su decisión de probar cualquier cosa antes de seguir probándome a mi.
Definitivamente, Noviembre me trae malos recuerdo
s. De ahí, la preocupación por su inminente comienzo. Hace un año que la oscuridad volvía hacerse dueña de mi alma mientras que la angustia se convertía en mi desayuno y en mi cena. Entre medias, forzaba a mi buen humor a acompañarme en aquellas, recuerdo muy bien, dificilísimas jornadas. Áquel mes de noviembre fue triste, demasiado triste. Tanto, que contagió sin querer evitarlo, a diciembre, en el que la oscuridad no hizo otra cosa que atormentarme, sumiéndome en la crisis personal más fuerte que yo haya vivido hasta el momento. No podía imaginar cuanto camino oscuro quedaba por andar y cuanta angustia por soportar. No recuerdo el día que me levanté y decidí seguir hacia adelante. Sin embargo, que tierno se encuentra aún en mi memoria aquel cinco de noviembre en el que... se hizo la oscuridad.
Definitivamente, Noviembre me trae malos recuerdo
s. De ahí, la preocupación por su inminente comienzo. Hace un año que la oscuridad volvía hacerse dueña de mi alma mientras que la angustia se convertía en mi desayuno y en mi cena. Entre medias, forzaba a mi buen humor a acompañarme en aquellas, recuerdo muy bien, dificilísimas jornadas. Áquel mes de noviembre fue triste, demasiado triste. Tanto, que contagió sin querer evitarlo, a diciembre, en el que la oscuridad no hizo otra cosa que atormentarme, sumiéndome en la crisis personal más fuerte que yo haya vivido hasta el momento. No podía imaginar cuanto camino oscuro quedaba por andar y cuanta angustia por soportar. No recuerdo el día que me levanté y decidí seguir hacia adelante. Sin embargo, que tierno se encuentra aún en mi memoria aquel cinco de noviembre en el que... se hizo la oscuridad.
sábado, 27 de marzo de 2010
Saturno
Por lo visto todo lo que ha sido ralentizado desde el año 2007 en mi vida tiene un culpable y es planetario: Saturno. Parece ser que desde que este planeta llegó para quedarse durante dos largos años en el signo de virgo fue para trastornar, retrasar y complicar la vida de los que pertenecemos a este zodiaco. Por algo lo llaman el planeta maléfico. Además, Saturno es retrógrado y eso supone que está a punto de volver para quedarse de nuevo en virgo, esta vez hasta el 21 de julio. Y esto, desde el próximo 7 de abril. Como si no hubiera sido suficiente tortura haberlo padecido hasta octubre del 2009. No puedo creerlo! Ni pensarlo quiero! Es decir, que todavía queda por soportar tres meses y medio de posibles traspiés en los distintos ámbitos de mi vida. Creo que lo estoy escribiendo y releyendo a la misma vez para poder hacerme a la idea de lo que puede venir. Una especie de prevención ante el posible dolor.
Me queda la esperanza de recordar que todo lo que pasó durante esos dos años no fue todo malo y que lo malo no llegó a ser maléfico. Muy al contrario, fue realmente pedagógico. Confío en que se porte de la misma manera esta vez y si puede ser, algo mejor, pues algo habremos aprendido los que antes lo hemos padecido.
Me queda la esperanza de recordar que todo lo que pasó durante esos dos años no fue todo malo y que lo malo no llegó a ser maléfico. Muy al contrario, fue realmente pedagógico. Confío en que se porte de la misma manera esta vez y si puede ser, algo mejor, pues algo habremos aprendido los que antes lo hemos padecido.
domingo, 17 de enero de 2010
Hierro
Ahora que vuelve a ser la tarde
de plata y gris, ahora que tengo
ante mis ojos, en mi lengua,
el color, el sabor del tiempo,
ahora, por fin ¡qué dolorosamente,
qué claro y fiel lo veo!
Parece que ando por la tierra,
asistiendo a mi propio entierro...
Pasado, José Hierro
En ti pasé mi primavera,
¡Bien sabe Dios que no te odio!
Pero era horrible aquel paisaje
delante siempre de los ojos;
aquel andar cansinamente
entre los arcos de los pórticos,
el cielo gris, en cuyas fuentes
nos empapábamos de otoño...
A un lugar dónde viví mucho tiempo, José Hierro
....Tras el dolor consigue el alma
su plenitud. Sólo así llega
a reposar en la alegría,
a sentirse total y nueva.
Olas, José Hierro
Llegué por el dolor a la alegría
Supe por el dolor que el alma existe.
Por el dolor, allá en mi reino triste,
un misterioso sol amanecía...
Alegría, José Hierro
de plata y gris, ahora que tengo
ante mis ojos, en mi lengua,
el color, el sabor del tiempo,
ahora, por fin ¡qué dolorosamente,
qué claro y fiel lo veo!
Parece que ando por la tierra,
asistiendo a mi propio entierro...
Pasado, José Hierro
En ti pasé mi primavera,
¡Bien sabe Dios que no te odio!
Pero era horrible aquel paisaje
delante siempre de los ojos;
aquel andar cansinamente
entre los arcos de los pórticos,
el cielo gris, en cuyas fuentes
nos empapábamos de otoño...
A un lugar dónde viví mucho tiempo, José Hierro
....Tras el dolor consigue el alma
su plenitud. Sólo así llega
a reposar en la alegría,
a sentirse total y nueva.
Olas, José Hierro
Llegué por el dolor a la alegría
Supe por el dolor que el alma existe.
Por el dolor, allá en mi reino triste,
un misterioso sol amanecía...
Alegría, José Hierro
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