Hay domingos que por unas cosas o por otras es lo que siento. Se dispara cuando los ánimos no son ni mucho menos positivos, sino todo lo contrario. No se trata del vértigo típico que sientes cuando crees que algo va a pasar. Que va. Tiene que ver precisamente con lo contrario: estas casi segura al ciento por ciento que no pasará lo que quieres que pase.
Vértigo a quedarte como estas. Una sensación que últimamente se acumula y que empieza a hacer su aparición tras la noche frustrada de un viernes cualquiera. La noche del sábado no lo mejora y el domingo se transforma en .... vértigo. A una semana anodina, sin ni siquiera la etiqueta de primaveral. Anuncian nubarrones profundos... también en el cielo.
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domingo, 28 de abril de 2013
domingo, 15 de enero de 2012
Vértigo
Hay una sensación que se me repite todos los domingos: vértigo. Es igual que sea un mes que otro. Mi tiempo lo mido en semanas e independientemente de cómo las termine, el domingo es para mí igual a vértigo. Me sucede incluso en esta etapa de mi vida en la que parece que reina el estancamiento. No avanzar no significa en cualquier caso no evolucionar, me digo sin cesar pese a que cueste mucho más mirar hacia adelante de lo que me cuesta mirar hacia detrás. Será por lo desconocido, pero sobre todo por el vértigo. De pronto, la mente se bloquea, el corazón se acelera porque el peligro acecha, uno de los muchos a temer, aquel del que solo se sobrevive: el estancamiento. Y si este es el tope. Y si no hay más desarrollo vital. Y si esto es a lo que he venido. Y si pudo ser y como no fue, este es mi merecido. Vértigo. Vértigo entonces, por una situación conocida, vivida en modo consciente y justo por eso, temida.
Pero no queda otra, los minutos aunque lentos, pasan lo mismo en domingo que en cualquier otro día. Casi nada de tiempo para prepararse ante lo que vendrá. Lástima que las cartas estén ya repartidas...
Pero no queda otra, los minutos aunque lentos, pasan lo mismo en domingo que en cualquier otro día. Casi nada de tiempo para prepararse ante lo que vendrá. Lástima que las cartas estén ya repartidas...
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