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domingo, 15 de enero de 2012

Vértigo

Hay una sensación que se me repite todos los domingos: vértigo. Es igual que sea un mes que otro. Mi tiempo lo mido en semanas e independientemente de cómo las termine, el domingo es para mí igual a vértigo. Me sucede incluso en esta etapa de mi vida en la que parece que reina el estancamiento. No avanzar no significa en cualquier caso no evolucionar, me digo sin cesar pese a que cueste mucho más mirar hacia adelante de lo que me cuesta mirar hacia detrás. Será por lo desconocido, pero sobre todo por el vértigo. De pronto, la mente se bloquea, el corazón se acelera porque el peligro acecha, uno de los muchos a temer, aquel del que solo se sobrevive: el estancamiento. Y si este es el tope. Y si no hay más desarrollo vital. Y si esto es a lo que he venido. Y si pudo ser y como no fue, este es mi merecido. Vértigo. Vértigo entonces, por una situación conocida, vivida en modo consciente y justo por eso, temida.
Pero no queda otra, los minutos aunque lentos, pasan lo mismo en domingo que en cualquier otro día. Casi nada de tiempo para prepararse ante lo que vendrá. Lástima que las cartas estén ya repartidas...

sábado, 16 de abril de 2011

Irritante

Si pudiera deshacerme de alguna semana mediante un chasquido de dedos, esa sería la que acaba, a Dios gracias, mañana. Más que difícil ha sido cabreante, irrespirable, cansina e irritante. De todos me quedo con este último, aun en el caso de que sea posible que de aquí al final del post se me ocurra algún otro calificativo que añadir a estos siete días infernales. Como siempre, me reconforta releer a Pilar Jericó. Ella dice que cuando todo pareciera que marchara mal es que algo estas haciendo bien. Uffff. Pues menos mal!. Lo contrario, continúa Pilar, también es evidente. Es decir, cuando todo pareciera que marchara bien, es que algo estas haciendo mal. La verdad, es que supone cierto consuelo situarse por el momento, en la primera sentencia, sobre todo por tener presente aquello de que algo estaré haciendo bien. Lo de saber el que, como en los cuentos con sus moralejas, imagino que vendrá después. Por si alguien me escucha (en este caso, me lee), decirle que ya estoy preparada para conocer lo que estoy haciendo bien, e incluso también me encuentro lista para el camino de vuelta, quiero decir aquel en el que todo pareciera marchar bien, quizá sea por aquello de vivir otras experiencias.

sábado, 17 de abril de 2010

Semana

Después de una semana de lo más alterada, se asoma un sábado un tanto incierto. El buen rollo con el que emprendí el lunes, tras haber visitado el cielo, pareció desvanecerse conforme pasaba la semana, siendo quizá el martes, espero que no por ser 13, el peor día con diferencia desde hace mucho tiempo. De pronto, parecía como si todo se hubiera confabulado en mi contra. Volví a notar a Saturno en mis propias carnes. Todo parecía complicarse por momentos. Creo que dí a todos los palos, o mejor dicho, todos ellos me dieron a mi. Realmente sentí volver al pasado noviembre, el mes más angustioso de todo el año 2009.
Aunque a partir del miércoles las cosas se fueron asentando, el viento volvió a soplar con fuerza ayer por la tarde. Sus desperfectos, aún se notan un día después. Por esto, no estoy muy segura de querer seguir avanzando, o sí, vete a saber, porque a lo mejor es cuestión de que se acabe la semana cuanto antes, esta semana, esta semana maldita... ¡maldita semana!