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domingo, 15 de diciembre de 2013

Posiblemente

Posiblemente esta sea mi última entrada del 2013. Volveré en el 2014, cuando otra nueva Navidad haya culminado. Me harto de decir que es la época que menos me gusta. No son buenos los recuerdos que acumulo de un tiempo que siempre se me ha dado mal. Quizá el peor recuerdo lo sitúo en el 2009. A partir de ahí ninguna ha sido buena. Las ha habido regulares, como la anterior, pero buenas, buenas ninguna.
Esta, la que se aproxima, se adivina muy parecida a aquella fatídica, al de ese 2009. Posiblemente porque es muy parecida la sensación que me recorre el cuerpo y sobre todo, el alma a ese 2009. Los hechos que desencadenaron el desastre son del todo similares a los que llevan ocurriendo este tercer y último trimestre de otro año que nos abandona.
Volveré, seguro, en el 2014. Con otro talante, espero. Con más fuerzas, deseo. Con alguna novedad, merezco.

sábado, 17 de abril de 2010

Semana

Después de una semana de lo más alterada, se asoma un sábado un tanto incierto. El buen rollo con el que emprendí el lunes, tras haber visitado el cielo, pareció desvanecerse conforme pasaba la semana, siendo quizá el martes, espero que no por ser 13, el peor día con diferencia desde hace mucho tiempo. De pronto, parecía como si todo se hubiera confabulado en mi contra. Volví a notar a Saturno en mis propias carnes. Todo parecía complicarse por momentos. Creo que dí a todos los palos, o mejor dicho, todos ellos me dieron a mi. Realmente sentí volver al pasado noviembre, el mes más angustioso de todo el año 2009.
Aunque a partir del miércoles las cosas se fueron asentando, el viento volvió a soplar con fuerza ayer por la tarde. Sus desperfectos, aún se notan un día después. Por esto, no estoy muy segura de querer seguir avanzando, o sí, vete a saber, porque a lo mejor es cuestión de que se acabe la semana cuanto antes, esta semana, esta semana maldita... ¡maldita semana!

sábado, 27 de marzo de 2010

Saturno

Por lo visto todo lo que ha sido ralentizado desde el año 2007 en mi vida tiene un culpable y es planetario: Saturno. Parece ser que desde que este planeta llegó para quedarse durante dos largos años en el signo de virgo fue para trastornar, retrasar y complicar la vida de los que pertenecemos a este zodiaco. Por algo lo llaman el planeta maléfico. Además, Saturno es retrógrado y eso supone que está a punto de volver para quedarse de nuevo en virgo, esta vez hasta el 21 de julio. Y esto, desde el próximo 7 de abril. Como si no hubiera sido suficiente tortura haberlo padecido hasta octubre del 2009. No puedo creerlo! Ni pensarlo quiero! Es decir, que todavía queda por soportar tres meses y medio de posibles traspiés en los distintos ámbitos de mi vida. Creo que lo estoy escribiendo y releyendo a la misma vez para poder hacerme a la idea de lo que puede venir. Una especie de prevención ante el posible dolor.
Me queda la esperanza de recordar que todo lo que pasó durante esos dos años no fue todo malo y que lo malo no llegó a ser maléfico. Muy al contrario, fue realmente pedagógico. Confío en que se porte de la misma manera esta vez y si puede ser, algo mejor, pues algo habremos aprendido los que antes lo hemos padecido.

sábado, 6 de marzo de 2010

Desierto

Me da mucha rabia tener que reconocer que algo tiene por lo menos que anunciar que desaparece de tu vida, para darte cuenta lo importante que era para ti. Me pasó el lunes. La semana comenzó laboralmente con un notición. Algo inesperado por el momento en que sucedía. Algo que ya me había vaticinado la vidente que consulté el pasado diciembre y que en ningún momento creí, porque me parecía imposible que sucediera despues de haber pasado un 2009 tan complicado para el sector en el que trabajo. Pero pasó. Y pasó en marzo del 2010. La cuenta atrás acabará en abril. Los nuevos comienzos en mi vida, siempre coinciden con el traspaso de Semana Santa (S.S.) y no de Navidad ni Año Nuevo, como en otras muchas vidas. Mi vida dio un giro, tras la S.S. del 2003, ya que quince días antes acababa mi relación con quién yo suponía en áquel entonces que sería el padre de mis hijos; asistí a nuevo giro cuando después de la S.S. del 2007 tuve que acostumbrarme a vivir sin la persona que más me animó a ser como soy, mi abuela del alma; y cuando había atravesado el desierto (aquel que nombra Pilar Jericó en su nueva obra Héroes Cotidianos, aquel que todos debemos atravesar tras un cambio o giro inesperado, lo que ella denomina, trueno), tanto sentimental como familiar, después de la próxima S.S. atravesaré otro desierto, en este caso laboral. Superarlo será la meta. A ello, como siempre, dispuesta y entregada.

sábado, 26 de diciembre de 2009

2009

Tan solo cinco días nos separan del 2010. Tan solo cinco noches nos quedan del 2009. Entre pares e impares, siempre he preferido los impares. Entre dos y una cifra, me decanto por una sola cifra. Entre la primera y la segunda década, qué mejor que optar siempre por la primera. De todos los números, el 10 nunca me ha inspirado confianza. Es más, el sobresaliente ha sido para mi todo un reto que dejé olvidado en el parvulario y que jamás volvió a mis calificaciones académicas. Por algo sería. Pero... nunca es tarde para cambiar y si de eso se trata, qué mejor que pensar que si algún año puede ser de diez, éste tiene de momento, el nombre.
Durante los últimos años de mi vida adulta, algo me ha sucedido en sus últimos meses que me empuja a desear la pronta irrupción de un nuevo año. Quizá por simbolizar atrapar el pasado más amargo en la urna del año acabado y recibir la del futuro más inmediato por lo menos, con los brazos abiertos. Y es que, aunque poco debo quejarme, como todos los años, el 2009 ha tenido bueno y malo: estrenos y revivals, sonrisas y lágrimas, Cádiz soleado y Chinchón lluvioso, primavera callejera e invierno vírico, verano variado y otoño cabreado. Poco ya se puede hacer por este 2009 agonizante, mas que encerrarlo en su urna y esperar a cubrirla cinco días con sus cinco noches. Después, recibir un 2010 con la ilusión de que obedezca a su propio nombre y sea un año cuanto menos sobresaliente.