sábado, 15 de diciembre de 2012

DíaD

Anoche me dormí pensando en cuáles habían sido los mejores meses de este año. Tengo que reconocer que cada estación me ha hecho un regalo especial y eso es de agradecer. Todas menos el invierno. Quizá porque el frío no se presta a ello. Quizá porque el que será el próximo invierno pueda que sea el que rompa la tradición. Para ese momento, el del inicio de una nueva estación queda una semana... El mismo tiempo que para que según pronósticos ancentrales y tribales sea el fin del mundo, o para que según pronósticos más modernos comience el verdadero cambio de era.
A lo mejor me viene bien cualquiera de las propuestas; a lo peor todo siga igual.
Y es que lo de seguir igual deja de ser una opción. Tiene que haber posibilidad de cambio radical. De regeneración. De cumplimiento de una vez por todas de expectativas. Que dejen de serlo para convertirse en realidades. Esa es mi propuesta para el día D, el día del fin del mundo, del cambio de era, de la despedida del otoño, de la entrada del invierno. DíaD, aquí estoy... esperándote!

domingo, 9 de diciembre de 2012

SinMás

Cuesta a veces demasiado obedecer al destino. Sobre todo cuando lo que quieres que suceda es lo contrario a lo que te ofrece. Entonces viene la frustración y el cansancio, multiplicado por n si se trata de una situación que se repite de manera periódica en tu vida.
Deberían enseñarnos a asumir lo deparado sin más. Algo así como conformarnos con lo que viene. Sin considerarlo. Sin valorarlo. Sin aprobarlo. Sin Más.
La frustración no aparecería y el cansancio dejaría paso a la complacencia. El escenario sería claramente distinto. No habría búsqueda de razones ni cuestionamientos utópicos. Tan solo un sí acepto. Sin Más.
Lo contrario es contraproducente por el daño que provoca y por las energía que desgasta. Sencillo sería asumir sin más para que sin más el destino vuelva a decidir, sin presiones absurdas, sin rebeldías constantes.... Sin Más.

sábado, 8 de diciembre de 2012

NoMás

No. He dicho que no vuelvo a vivir lo mismo. He dicho que no quiero volver a sufrir. No puedo permitirmelo. No Más.
Lo he dicho convencida de lo mucho que perdí cuando acepté sin querer el juego del contigo pero sin ti. Aquella vez me lo jugué todo, a pecho descubierto y las heridas fueron tan profundas que ni lamiéndolas todos los días era capaz de sanarlas.
No. He dicho que no aunque me duela. Aunque me gustaría decir un sí gigante en todos los idiomas. Y aunque sueñe con que esta vez será distinto, no puedo permitirmelo. No Más.
Bien es cierto que la negación ha sido suave, solo porque cuento con un cómplice de lujo: diciembre. Si, diciembre es el mes en que la gente más sale y entra y en una de esas... Creo que podrá sustituirme sin problema. Es el momento adecuado, no hay vínculo suficiente como para echarme de menos. El se va y yo sufro... El eterno bucle... La constante condena... No es un buen día. No es un buen puente. Por favor, NoMás.

domingo, 23 de septiembre de 2012

2ª_Oportunidad

Beck y yo repetimos anoche sin saber muy bien que nos ibamos a encontrar. Las expectativas no eran, sinceramente, optimistas. Pero de nuevo, la noche de ayer me sirvió para darme cuenta lo interesante que resulta dar una segunda oportunidad a aquello que te sugiere desde el primer momento que entras en contacto con ello.
Los momentos divertidos se sucedían sin provocarlo, como si alguien de pronto hubiera cambiado el escenario y nos trasladara tras un abracadabra a un auténtico festival del humor.
Lo mejor es el aderezo de la nocturnidad, que otorga a la diversión momentánea un color cada vez más especial, un color afrutado, dulce y vitamínico.
El lugar al que dimos una segunda oportunidad ... promete. Lo notamos el primer día, aunque no nos encontraramos del todo en nuestro ambiente. Anoche fue algo distinto. Asistimos al examen final. Y aprobó... Con nota!

domingo, 16 de septiembre de 2012

Talento

Hoy me he levantado con la sensación de haber aprovechado el tiempo al máximo. Esta sensación me la provoca pensar en el día de ayer. El compromiso y ser testigo de la transmisión de talento, de mucho talento, han sido los responsables de transformar un sábado cualquiera en un sábado para recordar en el disco duro reservado para almacenamiento de experiencias trascendentales. Poder escuchar poemas intercalados con música alternativa, para después continuar escuchando poemas, en este caso, cacofónicos, auguraba una tarde noche de lo más intelectual. Y todo gracias a Nemi. Es ella la que escoge para mi los contenidos de días como el de ayer. Consciente de que habíamos disfrutado de unas horas privilegiadas, la mejor forma de celebrarlo era acudiendo a uno de los garitos que más modernos concentra por valdosa cuadrada... Debe ser por esto por lo que hoy tengo esta sensación de haber disfrutado de cada minuto, e incluso, cada segundo, del día de ayer.

domingo, 9 de septiembre de 2012

36

El post número 200 coincide con el que dedico a mi nueva edad. ¿Casualidad? No lo creo. A esta edad no se cree tanto en las casualidades como antes. Todo es por algo y tiene sentido porque así lo ha querido la vida, el destino, Dios... El caso es que si pasas más de cinco meses sin acercarte al lugar de los hechos y cruzas esa puerta el día x pero el tipo por el que has evitado aparecer por allí no se encuentra, es seguro, por algo. Porque no era el día adecuado, porque el primer acercamiento a dicho lugar de los hechos, debía ser así, porque servirá para la próxima... Por eso, por eso, porque siempre sirve para la próxima ocasión, tanto lo que sucede como lo que no. Así lo veo de claro desde hace tiempo y qué mejor que este momento para confirmarlo, justamente cuando cumplo mi primera semana con 36 años.

domingo, 19 de agosto de 2012

Madrid

Ya de vuelta. Reincorporada de nuevo a Madrid. Disfrutando de días libres y noches alegres. No puedo disimular lo mucho que me gusta pasar tiempo de vacaciones en la ciudad en la que vivo. Lo hago desde hace años. Me reservo tiempo para mi y para ella, para visitar las últimas exposiciones, dar vueltas por el centro, hacer algo que no haya hecho durante todo el año, leer libros atrasados y mirar películas que se quedaron en el tintero allá por el crudo invierno.
A falta de dos semanas para la vuelta completa a la rutina diaria, apuro hasta el extremo las horas que un día creí no poder alcanzar. Eran tiempos difíciles, aquellos en los que solo era consciente del cansancio físico y mental que proyectaba. Por eso necesito estos días en Madrid. Se trata de una reconciliación en toda regla, en la que nos prometemos nuevamente amor eterno, con o sin estrés.