domingo, 20 de abril de 2014

Precio

Como si de una premonición se tratara, el anterior post anunciaba el posible precio a pagar ante el último riesgo corrido. Pues bien, en esa etapa nos encontramos.
No por anunciado, ni siquiera por esperado, está siendo menos doloroso. Todo lo contrario. La culpa no deja de hacer de las suyas preguntándome si debí pararlo antes de dejar que sucediera, si debí actuar de la manera contraria a la que lo hice y sobre todo por qué vuelve a repetirse una y otra vez la misma historia breve en mi vida.
Harta de escuchar la cantinela de siempre con el estribillo pegadizo 'todo pasa por algo', cuando no queda más remedio que estallar, hay que dejarse llevar y hacerlo, aunque pille en plena Semana Santa.
Hoy acaba, me refiero a la Semana Santa.  A lo otro, por la experiencia que sin yo quererlo me persigue, le queda mucho por llorar.

domingo, 30 de marzo de 2014

Riesgos

Me doy cuenta de que estoy al límite cuando necesito reprogramarme. Lo llamo así porque se trata de probar de nuevo tanto mis aptitudes como mis actitudes. La última vez que lo hice fue el sábado pasado. El único problema fue que no calculé del todo bien los riesgos. Quizá me concentré demasiado en la obtención de resultados positivos. Me obsesioné y los riesgos comenzaron a tomar forma de peligro al día siguiente.
Casi inimaginable pero real. Ahora bien el presente, tal y como yo quería, cambió. Sin embargo, aún  no está calculado el precio. Soy consciente no solo de que lo estoy pagando sino que además la cuenta será costosa de saldar.
A mes y medio de una desgracia de ese tamaño, cualquier cosa puede suceder. La reprogramación se puso en marcha el sábado pasado. Valorados los riesgos. Asumiré el precio a pagar. Ni más ni menos.

domingo, 23 de febrero de 2014

Medioabierto

Hay semanas que de largas parecen eternas, días que parecen estirarse hasta el infinito y horas que juraría que sobrepasan con mucho los sesenta segundos que siempre nos han vendido. Todo lo anterior se cuadruplica cuando tu presente sin saber por qué empeora.
Me refiero a esas ocasiones en las que tu actitud es la de 'a mi que me registren' mientras que tu mundo es avasallado desde cualquier flanco. Ni tiempo te da a recuperarte, sobre todo, porque hay una continua sensación de hacer las cosas mal sin ser consciente del proceso pero sí y mucho del resultado.
Si hacemos caso a aquello de que 'de todo se aprende', el relax se hace hueco a tanto bloqueo irracional. Eso sí, siempre con el ojo medioabierto por si de nuevo vengan dando no vaya a ser que de nuevo te pille 'con el pie cambiado'.

sábado, 1 de febrero de 2014

Sirvió

Llevo un año y pico pensando que me gusta mucho más salir de marcha los viernes que los sábados. La gente, los locales, las copas, etc... todo parece diferente. Tiene un color especial, como Sevilla. Y la noche de ayer me lo confirma.
Se respiraba ganas de desconectar, de respirar otro aire, de completar confesiones que se habían quedado reposando en el año pasado. Todo unido dio lugar a una noche la mar de divertida, de estas noches que una cosa acaba llevando a la otra y que te encuentras a deshoras compartiendo copas con dos desconocidos como si de tus mejores amigos se tratara.
La noche de ayer viernes, sirvió. Sirvió para ver otras posibilidades, para abrir la mente y para completar círculos que se abrieron a principios de diciembre y que cumplieron su meta.
Queda por delante todo febrero, con cuatro viernes más.... Veremos finalmente en lo que quedan.

domingo, 26 de enero de 2014

Vivir

Ayer tocó tarde de teatro. Como si de un espejo se tratase, la obra Confesiones de mujeres de 30 te devuelve las experiencias en las que cualquier mujer soltera más cerca de los 40 que de los 30 se ha visto inmersa en más de una ocasión. Si antes era la fama la que costaba y por lo que había que sudar, hoy en día lo que cuesta sudores y lágrimas es vivir plenamente la soltería. Cuesta porque siempre hay quién reclama explicaciones. A lo que yo siempre digo que quién hace eso es porque su vida no le basta y eso sinceramente si que es triste. Por eso hay quien teniendo una vida aparentemente plena, quiere que le cuentes como va la tuya, porque justamente esa es la que le mola. El ir y venir de gente en tu vida, el tirar hacia adelante con la mejor de tus sonrisas, el tener opciones como el o ella y descartarlas, y un sinfín de aventuras que jamás estarían dispuest@s a vivir y perderse así la normalidad de la gente normal. Pero no se dan cuenta que la normalidad no existe y que solo hay una vida. Si te la pierdes o la intercambias por la normalidad, no ganas, ni siquiera empatas....sino que permaneces en el rincón del esto es lo que hay, en el que la gente normal y reza porque llames a su teléfono y le cuentes tu último fin de semana.

sábado, 11 de enero de 2014

2014

No me equivocaba al advertir en la última entrada de 2013 que la próxima vendría con el cambio de año. Hoy llevamos 11 días exactos del año 2014. Diciembre fue a mejor conforme cambiamos de quincena. Mejor no significa perfecto. Era sencillo que fuera mejor porque se partía de un lugar profundo y oscuro. Poco después llegaba la luz, pero no aquella intensa de mediodía, sino la que nace con el amanecer, cuando el día quiere abrirse paso pero la noche se resiste a que lo haga cómodamente.
Y en ese amanecer estamos. En el que aunque en su momento se adivinaba un día estupendo, no acaba de definirse del todo y al final no se sabe si saldrá el sol o por el contrario el cielo volverá a cubrirse de nubes.
A esta indefinición se une el cansancio instalado más en el alma que en el cuerpo por haber soportado más días de nubes que de sol; por lo que el miedo se cuela entre las rendijas de las heridas aún sin cicatrizar. El cóctel acaba siendo cuando menos, difícil de digerir.
Mientras tanto .... 2014 llegó.... veremos si al final podemos decir que ..... venció

domingo, 15 de diciembre de 2013

Posiblemente

Posiblemente esta sea mi última entrada del 2013. Volveré en el 2014, cuando otra nueva Navidad haya culminado. Me harto de decir que es la época que menos me gusta. No son buenos los recuerdos que acumulo de un tiempo que siempre se me ha dado mal. Quizá el peor recuerdo lo sitúo en el 2009. A partir de ahí ninguna ha sido buena. Las ha habido regulares, como la anterior, pero buenas, buenas ninguna.
Esta, la que se aproxima, se adivina muy parecida a aquella fatídica, al de ese 2009. Posiblemente porque es muy parecida la sensación que me recorre el cuerpo y sobre todo, el alma a ese 2009. Los hechos que desencadenaron el desastre son del todo similares a los que llevan ocurriendo este tercer y último trimestre de otro año que nos abandona.
Volveré, seguro, en el 2014. Con otro talante, espero. Con más fuerzas, deseo. Con alguna novedad, merezco.