Posiblemente esta sea mi última entrada del 2013. Volveré en el 2014, cuando otra nueva Navidad haya culminado. Me harto de decir que es la época que menos me gusta. No son buenos los recuerdos que acumulo de un tiempo que siempre se me ha dado mal. Quizá el peor recuerdo lo sitúo en el 2009. A partir de ahí ninguna ha sido buena. Las ha habido regulares, como la anterior, pero buenas, buenas ninguna.
Esta, la que se aproxima, se adivina muy parecida a aquella fatídica, al de ese 2009. Posiblemente porque es muy parecida la sensación que me recorre el cuerpo y sobre todo, el alma a ese 2009. Los hechos que desencadenaron el desastre son del todo similares a los que llevan ocurriendo este tercer y último trimestre de otro año que nos abandona.
Volveré, seguro, en el 2014. Con otro talante, espero. Con más fuerzas, deseo. Con alguna novedad, merezco.
domingo, 15 de diciembre de 2013
sábado, 16 de noviembre de 2013
Embestidas
Ayer bajaban las temperaturas de golpe. Dicen los expertos que el cuerpo necesita un espacio de tiempo para adaptarse a este tipo de embestidas y que en este caso, no lo ha habido. Por eso notamos más el frío, porque el cuerpo todavía no está adaptado.
Sin embargo, para mi, este tipo de cambios bruscos me llenan de esperanza. Porque me hacen reflexionar sobre lo que aparece de golpe y sin dar explicaciones, te congela por dentro. Todo ello sin concederte un minuto para la adaptación. Por eso, esta tiene que estar dispuesta para que cuando llegue, entre en una cauta simbiosis con el cambio. Entonces lo que en un primer momento parecía que iba a ser dramático se transforma en un tránsito meramente convencional. De este modo, el golpe no resulta tan fortutito como se esperaba y la vida continúa en perfecta armonía.
Sin embargo, para mi, este tipo de cambios bruscos me llenan de esperanza. Porque me hacen reflexionar sobre lo que aparece de golpe y sin dar explicaciones, te congela por dentro. Todo ello sin concederte un minuto para la adaptación. Por eso, esta tiene que estar dispuesta para que cuando llegue, entre en una cauta simbiosis con el cambio. Entonces lo que en un primer momento parecía que iba a ser dramático se transforma en un tránsito meramente convencional. De este modo, el golpe no resulta tan fortutito como se esperaba y la vida continúa en perfecta armonía.
domingo, 10 de noviembre de 2013
Remedios
"Suelo no desear muy fuerte los deseos, aunque tengo deseos". Esta frase la escuchaba esta mañana en boca de Álvaro Pombo y me hacía pensar en que esa sea quizá la fórmula para no sentir tanta ansiedad cuando no llega lo que deseas: desearlo con mayor debilidad, con más flojera, con menos interés. Todo para que la decepción sea amortiguada antes del golpe que la espera.
No dejo de buscar remedios útiles ante el paso del tiempo en silencio. Dejé de buscar respuestas porque me llevaban a encrucijadas difíciles de superar y porque el dolor era inaguantable. Ahora quiero remedios. Me es igual si son caseros, alternativos o químicos. Lo que necesito es que funcionen.
Este va a ser el primero que pruebe: continuar deseando deseos pero hacerlo con menor intensidad. Probaré si funciona y si es así, lo recomendaré. Palabra que lo haré.
No dejo de buscar remedios útiles ante el paso del tiempo en silencio. Dejé de buscar respuestas porque me llevaban a encrucijadas difíciles de superar y porque el dolor era inaguantable. Ahora quiero remedios. Me es igual si son caseros, alternativos o químicos. Lo que necesito es que funcionen.
Este va a ser el primero que pruebe: continuar deseando deseos pero hacerlo con menor intensidad. Probaré si funciona y si es así, lo recomendaré. Palabra que lo haré.
domingo, 13 de octubre de 2013
Callejón
Dicen que cuando mirando hacia todos los lados, sigues sin ver la salida, debes dejar de buscar y poner las decisiones en manos del destino.
Sucede cuando ante varias posibilidades, tu mente fabrica varias soluciones pero cuando llega la hora de la verdad, nada se cumple, a excepción de aquello de lo que huías.... la incertidumbre.
Y entonces toca lo de siempre... esperar. Esta vez, en un callejón con una única salida, precisamente la que vislumbraste cuando hace un año te embarcabas en algo que sabías que acabaría como está a punto de hacerlo.
Mientras tanto, el alma se rompe, pero siempre de manera silenciosa, por eso, utiliza al cuerpo para que dé las señales oportunas: primero, sufre el estómago, porque se niega a digerir, después los mismísimos ovarios te recuerdan que una nueva decepción ya es imparable y por último, la garganta, dolor provocado por el miedo a decir lo que piensas, cada vez que consideraste que debías haberlo hecho, pero no lo hiciste. Callar fue el principio del fin. Un fin que se acerca. Un dolor que acecha sin detenerse a escuchar.
Sucede cuando ante varias posibilidades, tu mente fabrica varias soluciones pero cuando llega la hora de la verdad, nada se cumple, a excepción de aquello de lo que huías.... la incertidumbre.
Y entonces toca lo de siempre... esperar. Esta vez, en un callejón con una única salida, precisamente la que vislumbraste cuando hace un año te embarcabas en algo que sabías que acabaría como está a punto de hacerlo.
Mientras tanto, el alma se rompe, pero siempre de manera silenciosa, por eso, utiliza al cuerpo para que dé las señales oportunas: primero, sufre el estómago, porque se niega a digerir, después los mismísimos ovarios te recuerdan que una nueva decepción ya es imparable y por último, la garganta, dolor provocado por el miedo a decir lo que piensas, cada vez que consideraste que debías haberlo hecho, pero no lo hiciste. Callar fue el principio del fin. Un fin que se acerca. Un dolor que acecha sin detenerse a escuchar.
sábado, 14 de septiembre de 2013
NADA
Si me hubieran preguntado qué es lo que quería cuando empezó el verano, hubiera respondido de manera muy directa: que acabara.
Lo hubiera dicho porque pensaba que tras esos meses de calor y color, todo volvería a su estado natural y sería la oportunidad perfecta para iniciar nueva etapa.
Sin embargo, yo no contaba con lo que para ello iba a necesitar: un acercamiento, un 'sigo aquí', un 'vamos a ver qué pasa'. Pero no. No habido nada y por eso, tras el calor y el color, nada ha vuelto a su estado natural. Más bien se ha quedado en ese primer término: NADA.
Pese a todo, mejor dicho, pese a NADA, el pensamiento no deja de jugar al tú sí que vales y por eso no permite ni una sola seña por la que se pierda de vista a la a veces, insoportable, dignidad.
Y así, el tiempo va pasando y lo que es peor.... pesando!
Lo hubiera dicho porque pensaba que tras esos meses de calor y color, todo volvería a su estado natural y sería la oportunidad perfecta para iniciar nueva etapa.
Sin embargo, yo no contaba con lo que para ello iba a necesitar: un acercamiento, un 'sigo aquí', un 'vamos a ver qué pasa'. Pero no. No habido nada y por eso, tras el calor y el color, nada ha vuelto a su estado natural. Más bien se ha quedado en ese primer término: NADA.
Pese a todo, mejor dicho, pese a NADA, el pensamiento no deja de jugar al tú sí que vales y por eso no permite ni una sola seña por la que se pierda de vista a la a veces, insoportable, dignidad.
Y así, el tiempo va pasando y lo que es peor.... pesando!
domingo, 28 de julio de 2013
..............................
Difícil ponerse a escribir después de tantas semanas ausente. A las espaldas un familiar menos y una decepción más.
Una semana más que complicada me lanza a vomitar la tristeza palabra por palabra.
Pausa para pensar..................................................
Lo sé. No tengo derecho a quejarme, pero lo hago porque lo que podría ser no acaba de serlo y de eso ya casi han pasado diez meses. Los pasos adelante no terminan de disfrutarse por el temor a que se den en cualquier instante hacia atrás.
Y silencio................................................................
Vuelta a la rutina. Puede que este caso, en este año, en este verano infernal, por primera vez en toda mi vida laboral, sin descanso. Esto sí que me deja sin fuerza...............................................
De frente, otro continente, un viaje de siete días y ocho noches.
A la espalda, lo mismo de siempre, lo que podría ser y no acaba de serlo.
Decepción..........................................................
Una semana más que complicada me lanza a vomitar la tristeza palabra por palabra.
Pausa para pensar..................................................
Lo sé. No tengo derecho a quejarme, pero lo hago porque lo que podría ser no acaba de serlo y de eso ya casi han pasado diez meses. Los pasos adelante no terminan de disfrutarse por el temor a que se den en cualquier instante hacia atrás.
Y silencio................................................................
Vuelta a la rutina. Puede que este caso, en este año, en este verano infernal, por primera vez en toda mi vida laboral, sin descanso. Esto sí que me deja sin fuerza...............................................
De frente, otro continente, un viaje de siete días y ocho noches.
A la espalda, lo mismo de siempre, lo que podría ser y no acaba de serlo.
Decepción..........................................................
domingo, 5 de mayo de 2013
Futurible
1. El pasado debe quedar a un lado. Entorpece
2. No es solo quién parece. Hay más. Más poder, más dinero, más ayuda. Más que hacer.
3. Volverá y lo veré como es en realidad.
4. Debo mostrar más qué y cómo siento. Sin prisa pero sin pausa.
5. Estoy en su pensamiento pero hay más personas. Una de ellas, quizá, lleve el mismo tiempo que yo, [esto es lo que más duele]. O quizá, está por aparecer.
6. Habrá otro. Habrá convivencia. Habrá incluso, descendencia. [Como me cuesta escribirlo, por Dios].
7. Cuidado con la espalda y las piernas. Son mis puntos débiles.
8. Posible oferta aunque no se haga del todo realidad.
9. Repito: habrá descendencia.
10. Repito: debo mostrar más qué y cómo siento.
2. No es solo quién parece. Hay más. Más poder, más dinero, más ayuda. Más que hacer.
3. Volverá y lo veré como es en realidad.
4. Debo mostrar más qué y cómo siento. Sin prisa pero sin pausa.
5. Estoy en su pensamiento pero hay más personas. Una de ellas, quizá, lleve el mismo tiempo que yo, [esto es lo que más duele]. O quizá, está por aparecer.
6. Habrá otro. Habrá convivencia. Habrá incluso, descendencia. [Como me cuesta escribirlo, por Dios].
7. Cuidado con la espalda y las piernas. Son mis puntos débiles.
8. Posible oferta aunque no se haga del todo realidad.
9. Repito: habrá descendencia.
10. Repito: debo mostrar más qué y cómo siento.
Etiquetas:
convivencia,
descendencia,
Futurible,
Pensamiento
Suscribirse a:
Entradas (Atom)