domingo, 9 de septiembre de 2012

36

El post número 200 coincide con el que dedico a mi nueva edad. ¿Casualidad? No lo creo. A esta edad no se cree tanto en las casualidades como antes. Todo es por algo y tiene sentido porque así lo ha querido la vida, el destino, Dios... El caso es que si pasas más de cinco meses sin acercarte al lugar de los hechos y cruzas esa puerta el día x pero el tipo por el que has evitado aparecer por allí no se encuentra, es seguro, por algo. Porque no era el día adecuado, porque el primer acercamiento a dicho lugar de los hechos, debía ser así, porque servirá para la próxima... Por eso, por eso, porque siempre sirve para la próxima ocasión, tanto lo que sucede como lo que no. Así lo veo de claro desde hace tiempo y qué mejor que este momento para confirmarlo, justamente cuando cumplo mi primera semana con 36 años.

domingo, 19 de agosto de 2012

Madrid

Ya de vuelta. Reincorporada de nuevo a Madrid. Disfrutando de días libres y noches alegres. No puedo disimular lo mucho que me gusta pasar tiempo de vacaciones en la ciudad en la que vivo. Lo hago desde hace años. Me reservo tiempo para mi y para ella, para visitar las últimas exposiciones, dar vueltas por el centro, hacer algo que no haya hecho durante todo el año, leer libros atrasados y mirar películas que se quedaron en el tintero allá por el crudo invierno.
A falta de dos semanas para la vuelta completa a la rutina diaria, apuro hasta el extremo las horas que un día creí no poder alcanzar. Eran tiempos difíciles, aquellos en los que solo era consciente del cansancio físico y mental que proyectaba. Por eso necesito estos días en Madrid. Se trata de una reconciliación en toda regla, en la que nos prometemos nuevamente amor eterno, con o sin estrés.

domingo, 29 de julio de 2012

Rabia

No es un buen día. De pronto, la rabia me invade. Y lo peor es que no sabría explicar solamente con palabras, el porqué. Es una sensación agria que me recorre el cuerpo desde que me levanté y que a estas horas siento que se ha hecho más fuerte y que por lo visto, no tiene la más mínima intención de abandonarme. Algún significado tiene que tener. No me apetece buscarlo.
Hoy prefiero hacerme amiga suya.
La rabia y yo, empezamos a entendernos. Si yo la permito, ella me permite. Si yo no la comparto, ella lo respeta. Si yo no la incomodo, ella me lo agradece. Así vamos pasando el domingo, el último antes de mis vacaciones. Mala elección por parte de esta inquilina por querer instalarse en un día que debería ser, cuanto menos, expectante. Sin embargo, es lo que tiene este sentimiento, que se instala sin avisar, tras colarse por el ombligo y abrazar con sus tentáculos la boca del estómago. Hoy no me apetece que se vaya.
Hoy prefiero hacerme amiga suya.

domingo, 22 de julio de 2012

Ventanuco

Siempre he apostillado la frase 'cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana', con la siguiente sentencia: suele pasar que la ventana es en muchs ocasiones, demasiado pequeña.
En estos tiempos de conformismo extremo, el simple hecho de distinguir que se trata de aunque sea un diminuto ventanuco pero por el que pudiera entrar aire fresco, es suficiente. Por eso hay que respirar todo lo fuerte que uno sea capaz, porque el aire aunque al principio sea escaso, por lo menos es limpio y no está viciado. Merece entonces, la pena, conservar el ventanuco estrecho y evitar clausurarlo, al menos de momento. Quien sabe si con el paso del tiempo evoluciona hasta transformarse en balcón.
En esas estamos, cuando nos encontramos a punto de cerrar el primer mes completo de verano, a punto de coger unas vacaciones, cuanto menos, merecidas, por tanto pasado, por tanto sufrido. Mañana comienza la verdadera cuenta atrás... En esas estamos.

domingo, 15 de julio de 2012

Redireccionando

Soy una apasionada de los vocablos 2.0. Suelo aplicarlos a la vida cotidiana porque siempre encuentro alguno que le va que ni pintado al estado de excepción que pueda vivir en ese momento. Este es el caso del que da título a este post. Ante todo, quiero que sea entendido por ahora, como mera declaración de intenciones.
Y si de intenciones se habla, camino cada día con la esperanza de que ese proceso, el de redireccionar(me) sea lo más rápido posible, casi tanto como sucede en internet, que es visto y no visto, pues basta un solo clic para encontrar(te) en otro lugar, en otra ventana, en otra cosa, mariposa.
Sí quiero. Sí quiero que un solo clic me redireccione. Estoy segura que en el otro lugar al que me lleve, la otra ventana que se me abra, será del todo mejor que la que cerré definitivamente esta misma semana. No puede haber nada peor que no querer saber, no querer ver, y sobre todo, no querer sentir.

sábado, 23 de junio de 2012

Ahogo

Es lo que he sentido en algunos momentos de esta semana. Como si unas manos gigantes atraparan mi cuello y me impidieran respirar. Unos días me pasaba al levantarme, otros a media tarde y otros, incluso al irme a dormir. La solución era siempre la misma: inspirar fuertemente desde el estómago, contar hasta cinco y eliminar el aire comprimido en los pulmones hacia el exterior. Ese mismo aire una vez fuera, servía de aliento indispensable para que aquellas manos imaginarias dejaran su tarea primordial y desaparecieran por lo menos, hasta el día siguiente. Y así, un día tras otro...
Y de tanto vivirlo, me he dado cuenta de que el ahogo llega mientras no llega lo que esperas y además, eres consciente de esa no llegada. Y además, eres consciente, de que pudiera prolongarse hasta el infinito. Porque en otras ocasiones ha pasado y por eso hay probabilidades de que vuelva a pasar. Y entonces... acabo... que llega el ahogo.

sábado, 2 de junio de 2012

Recomponiendo(me)

Otra vez ha tocado volver a recomponerse. Sin culminar la tarea me lanzo a escribir despues de más de dos meses de ausencia... Entretanto una historia más a mis espaldas con un final viejo conocido.
Si tuviera que definir mi vida en ese sentido, la definiría como repetitiva. No por ello, deja de asombrarme. No por ello, deja de sufrirse.
Tiempo es lo que necesito que pase para recomponer(me) del todo. Como herramienta solo sostengo el silencio, a veces, querido y otras muchas, odiado. Como hoja de ruta, estos momentos no tienen precio: sabes cuando subes, pero sobre todo, cuando bajas.
Todo ello, aderazado, por lo visto, por uno de los planetas más oportunos en llegar, debido a su desapego a lo relacional, muy especialmente, a lo sentimental.
La mezcla resulta más que explosiva cuando no dejas de repetirte que lo que sucede, conviene. Entonces ya si que no entiendes nada, ni de lo que sucede ni mucho menos de lo que conviene. Porque digo yo que si no conviene, por qué sucede.