sábado, 25 de febrero de 2012

Mentir

Anoche, hablando sobre la mentira y sus variedades parejílicas, llegué a la conclusión de que yo creo por defecto. Estoy programada de esa manera. Es más, considero, y así se lo hice ver a quien me acompañaba, que el problema era de quién mentía y nunca del que por la razón x creía por defecto.
Pienso también que para mentir hay que ser demasiado inteligente porque cuando el que miente es un mediocre, la historia se vislumbra en un abrir y cerrar de ojos, normalmente porque se vuelve contra uno más pronto que tarde. Y ahí caes al fango, desde donde, sin ayuda, se hace imposible salir.
Aún así, hay quien dice no mentir aunque obvia, dice no mentir aunque distorsiona, dice no mentir aunque no llega a decir del todo la verdad. Son aquellas personas que creen guardarse un as bajo la manga y lo único que guardan es su nulo sentido de la ética.
Sin más, prefiero creer por defecto y seguir con el que miente, de la manera que sea, por la línea de la discreción, aquella que siempre te asegura un lugar privilegiado en el banquillo del honor y la dignidad.

sábado, 18 de febrero de 2012

Pórtatil

Hoy el pórtatil ha tardado en encenderse alrededor de diez minutos. Se estaba actualizando. Como me gustaría que los seres humanos pudiéramos realizar operaciones como las de los ordenadores. Me encantaría reiniciarme, apagarme, actualizarme y por supuesto hibernar. Todo en períodos de tiempo fugaces. Cómo sería de positivo poder decidir durante cuanto deseo mantenerme en modo ahorro de energía. E iría todo mucho mejor si cada vez que restaran cinco minutos para quedarme sin batería, un sonido estridente alarmara a mi dueño para que me enchufara a la red lo antes posible. ¿He dicho dueño?. Lo siento, quería decir usuario. El mismo que tendría que decidir hasta qué punto puede aprovecharse de mi sistema operativo, así como optar por un sencillo cambio de contraseña cuando me pusiera de lo más insoportable.
Que nadie diga que no sería mucho más fácil que tus herramientas básicas vinieran de serie, junto con un software actual. Y del resto que se encargara el de siempre... el usuario.

domingo, 12 de febrero de 2012

Frío

Esta vez el frío ha venido mucho despues de lo que se le esperaba. Debe ser por eso por lo que los cuerpos se resienten y los caracteres se agrían. Lo inesperado siempre causa estupor. Y eso es lo que nos ha causado este horrible frío.
Cualquier hora es mala para decidir enfrentarse a él porque te recibe fresco como si del congelador de tu nevera se tratara. Pero, como en todo, lo peor es doblegarse, rendirse ante él no tiene sentido, sin por lo menos haber luchado.
Por eso ayer tres valientes (Marise, Beck y una servidora) volvimos a las calles nocturnas de este Madrid gélido. Nada mejor para entrar en calor que la carcajada continua provocada por el esto es lo que hay. La risa entre amigas es para mi como el antídoto imprescindible para enfrentarme no solo a este frío invierno sino también a una nueva semana, llena, seguro, de tensos momentos.
Sucede con el salir a dar una vuelta el fin de semana como con los bebés cuyas madres prefieren observarles dormir a despertarles porque les toca comer. Sucede que en estos casos, dicen, el sueño les alimenta más... De mayor, es el salir a dar una vuelta, precisamente, lo que alimenta más, mucho más.

domingo, 29 de enero de 2012

Incorrecto

Hoy es uno de esos días en los que te arrepientes de mirar hacia atrás. Es el día incorrecto, por muchos motivos y por pocos alicientes.
He comenzado el día preguntándome por qué hasta ahora he elegido la senda difícil cuando he tenido la oportunidad de hacerlo. Qué es lo que tengo que demostrar, y lo más importante, a quién.
Por qué cuando ha habido en mi existencia una bifurcación, he tomado la que tenía más cuestas empedradas. Por qué en un principio he creído estar en la decisión correcta y hoy me surge el interrogante sobre mi posible error.
A lo mejor, tocaba hoy examen de conciencia. Justo el día incorrecto, cuando menos me conviene sacar conclusiones.
Si fuera así, pido entonces, que la próxima vez me avisen con tiempo suficiente para urdir una falsificación de justificante de mis padres y de este modo, poder posponer la cita con mi conciencia para otro día mejor, un día que no sea como el de hoy... incorrecto.

domingo, 22 de enero de 2012

Latina

Hacía mucho tiempo que no pasaba una noche de sábado por la Latina. Acostumbrada a acercarme al Madrid más castizo en las tardes domingueras, se me había olvidado su encanto nocturno. Lo confirmo, paradójicamente, es la mejor zona para desconectar de Madrid y si tienes suerte, como Beck y yo ayer, también de los madrileños...
La fusión con el ambiente es inmediato y se hace más que evidente cuanto más te adentras en los engranajes de la zona. En poco tiempo te has mimetizado con el entorno. Poco importan las impresiones porque abunda como sucede las tardes domingueras, la gente de verdad, con vida vivida y si me apuras, sobrevivida. El resto no tiene por qué estar allí. El resto, quienes valoran lo que eres por lo que vistes, por donde vives o por lo que gastas, no se van a sentir cómod@s.
Porque aunque los sitios no hacen a las personas, yo creo que viceversa sí ocurre. Son las personas las que definen los lugares, las que atraen a otras con expectativas similares, como sucede en este caso, en el que destacan gentes con experiencias pasadas al servicio del futuro, aunque haya que digerirlas en el presente.

sábado, 21 de enero de 2012

Cómputo

Tuve una conversación reveladora a mitad de esta semana. Alguien me dijo que es importante conocer el cómputo de la felicidad a la que debes aspirar. Que supone ser el resultado de la suma de momentos felices de tu vida, al margen de intensidades y de decepciones. Según el punto de vista de mi interlocutor, vivir un momento feliz por muy intenso que sea si supone una consecuencia parecida a la retahíla de siete noches en un mar de lágrimas, no merece la pena. El cómputo da negativo. Sin embargo, vivir un momento feliz en formato lineal con posibilidad de que se prolongue en el tiempo es lo correcto. Computa como válido en su original barómetro happy.
Su perspectiva me convenció hasta el punto de sentirme de nuevo orgullosa de las decisiones tomadas, sobre todo de aquellas en las que el 'no quiero esto' ha pesado durante días como una auténtica losa en mi cabeza. Ese 'no quiero esto' era la única puerta disponible hacia la felicidad que computa. Virar hacia el 'se que no quiero esto pero no me atrevo' hubiera significado la descalificación y por tanto la invalidez para computar en este termómetro vital sobre la felicidad vivida y por qué no decirlo, también merecida.

domingo, 15 de enero de 2012

Vértigo

Hay una sensación que se me repite todos los domingos: vértigo. Es igual que sea un mes que otro. Mi tiempo lo mido en semanas e independientemente de cómo las termine, el domingo es para mí igual a vértigo. Me sucede incluso en esta etapa de mi vida en la que parece que reina el estancamiento. No avanzar no significa en cualquier caso no evolucionar, me digo sin cesar pese a que cueste mucho más mirar hacia adelante de lo que me cuesta mirar hacia detrás. Será por lo desconocido, pero sobre todo por el vértigo. De pronto, la mente se bloquea, el corazón se acelera porque el peligro acecha, uno de los muchos a temer, aquel del que solo se sobrevive: el estancamiento. Y si este es el tope. Y si no hay más desarrollo vital. Y si esto es a lo que he venido. Y si pudo ser y como no fue, este es mi merecido. Vértigo. Vértigo entonces, por una situación conocida, vivida en modo consciente y justo por eso, temida.
Pero no queda otra, los minutos aunque lentos, pasan lo mismo en domingo que en cualquier otro día. Casi nada de tiempo para prepararse ante lo que vendrá. Lástima que las cartas estén ya repartidas...