sábado, 29 de mayo de 2010

Solas

(...) A menudo miro hacia atrás y me pergunto qué hubiera hecho de no haber tenido tanta suerte, y siempre llego a la conclusión de que todo lo que tenía a los treinta años habría bastado para procurarme felicidad, la misma de la que disfruto ahora. Reconociendo lo que me ha aportado, también creo que el matrimonio y el amor no lo son todo en la vida. Al final, todos estamos solos.
Las mujeres que protagonizan este libro aprendieron a no ser dependientes de sus maridos; es más, entendieron esto como una necesidad vital, y al hacerlo muchas de ellas se reinventaron valientemente. Incluso si nosotras no estamos obligadas, como lo estuvieron ellas, a aprender la misma lección a través de guerras y penurias, no es malo reconocer que nuestras vidas nos pertenecen y que está en nuestra mano destrozarlas o construirlas (...).

Ellas solas
Virginia Nicholson

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