domingo, 4 de abril de 2010

Ajenos

La última vez que reuní a mis amigas en mi casa, fue por motivos diferentes. Anoche nos volvíamos a juntar -algo había que inventar en mitad de una Semana Santa en Madrid-. Esta vez, faltó Beck, solo en presencia, por supuesto. Una vez repasadas todas y cada una de nuestras vidas y las de los ajenos que tienen la posibilidad de formar parte de nuestras vidas futuras, logramos decidir donde encaminarnos. La noche estaba difícil, ya que es la época en la que junto con agosto, falta más gente en la ciudad. A cambio, como también sucede en agosto, sostenemos visitas de lugares también ajenos. No entiendo muy bien como alguien ajeno, por ejemplo, de Zaragoza, puede cruzarse contigo al inicio de la Carrera de San Jerónimo y preguntarte, en plena Semana Santa ¿dónde va la gente un sábado en Madrid?. No entiendo muy bien como alguien ajeno, por ejemplo, de Zaragoza, pueda seguidamente pedirte sin más el número de teléfono. No entiendo muy bien como alguien ajeno, por ejemplo, de Zaragoza, pueda pensar que pudieras acceder a una proposición, vía sms. No entiendo muy bien qué les pasa a los alguienes ajenos, por ejemplo, de Zaragoza.

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