sábado, 6 de junio de 2009

Nostalgia

Me equivoqué al pensar que el cambio de mes traería nuevos aires. Esta semana, la primera de junio, ha sido del todo difícil. Desde el lunes fui invadida por una ola de nostalgia parejílica que no hizo otra cosa que aumentar, a medida que pasaban los días. Con Nita lo comenté el jueves y con Beck, ayer mismo. A ellas las dije que me pasaba como en otras ocasiones en las que cualquier cosa que esperas que ocurra y no lo hace, desencadena un fuerte pesimismo cuya consecuencia principal es llegar a la conclusión de que me he equivocado en todo.
Unas veces, digo que es cosa de mi signo del zodiaco (por algo soy la chica del horóscopo -veáse mi perfil-) y otras de mis genes; el caso es que la mayoría de las decisiones que he tomado y sigo tomando, radicalizan mi actitud. Un ejemplo: si se termina una relación sentimental, no cabe el seremos amigos; si te he dicho que no te llamaré, ten por seguro que no lo haré; etc. Para mi, estas actitudes, suponen coherencia; para otros, indican radicalidad. Todo estaría bien si tal como lo expongo, se mantuviera en mi espíritu. Lo peor sucede cuando, aquello que comenzó siendo coherencia, tras pasar por una de estas semanas, acaba convertido en frustración.

Por supuesto, se cumplió mi predicción: la llamada del 1 de junio no se produjo. ¿Otro fracaso? Solo si como dice Alex Rovira, su superación es cosa de inteligentes: 'el ser humano inteligente se repone fácilmente de sus fracasos, el necio no logra reponerse de sus éxitos'.

No hay comentarios:

Publicar un comentario